A días de las elecciones, el espacio libertario lanzó un sorteo de viajes a Carlos Paz dirigido a estudiantes secundarios. El objetivo: disfrazar de civismo una campaña de seducción política para los chicos.
En Salta, La Libertad Avanza decidió que la mejor forma de “fomentar la participación ciudadana” es sortear viajes de egresados. Emilia Orozco, diputada nacional y candidata a senadora libertaria, anunció un sorteo para estudiantes de cuarto y quinto año de todas las escuelas secundarias, con destino a Carlos Paz, Córdoba.
El truco es simple: los chicos deben comentar qué se vota y por qué es importante cumplir el deber cívico, poner los tres últimos números del DNI y compartir el video del sorteo en Instagram. Un manual de marketing electoral camuflado de “educación cívica”. Una mezcla entre populismo digital y reality político.
A pocos días de la elección, el sorteo levanta una pregunta obvia: ¿es ético usar premios para atraer votos jóvenes? Si esto no es clientelismo millennial, pega en el palo. Se sustituye la conciencia por el incentivo, la reflexión por el sorteo, el debate por el algoritmo.
El mensaje de fondo es brutal: no te pido que pienses, te pido que participes. Los libertarios, que se llenan la boca hablando de “libertad individual”, parecen cómodos promoviendo un mecanismo que recuerda más a un plan social que participación genuina.
En tiempos en que la política busca desesperadamente llegar a los jóvenes, este tipo de maniobras muestran hasta dónde están dispuestos a rebajarse algunos espacios. Los “libertarios” salteños no convocan a pensar, sino a reaccionar en redes.
