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sábado, septiembre 5, 2026

Salta: ganadores y perdedores de un domingo que marcó un punto de inflexión

El resonante triunfo de La Libertad Avanza en la provincia reconfiguró el mapa político de cara a 2027. Sáenz terminó debilitado ante la creciente ola libertaria. Por las dudas se volvió a alinear con Milei.

La Libertad Avanza obtuvo en Salta un rotundo triunfo en las urnas y reconfiguró el mapa político en la provincia, de cara al 2027. El tándem Emilia Orozco-Alfredo Olmedo se posiciona con fuerza y pusieron con más fuerza que nunca la Gobernación en el horizonte. Del otro lado, Gustavo Sáenz y su enorme estructura gubernamental cosecharon apenas un 28.8%. Juan Manuel Urtubey fue el otro gran derrotado.

“Esto no termina acá”, advirtió anoche Orozco en los festejos de los libertarios, dejando en claro que van por más. Y es un motivo de preocupación para el saencismo, de cara a 2027. Sáenz suela con el tercer mandato, pero ahora no será fácil. Además del impedimento constitucional, ahora el gobernador tiene enfrente un competidor que lo venció en las dos últimas elecciones.

Sáenz se perdió la oportunidad de armar un gran frente opositor que le hubiese permitido, al menos en Salta, frenar este viento libertario. Pero su falta de visión estratégica y su antikirchnerismo en sangre lo nubló, decidió ir solo y perdió.

Por más que quiera disfrazar su segundo lugar como un triunfo y mostrarle a Javier Milei que quiere volver a “servir”, lo del saencismo fue una derrota. Ni el despliegue obsceno pocas veces visto de todo el aparato estatal le alcanzó para evitar la debacle. Tampoco alcanzó el inusitado apriete a intendente y funcionarios ni las presiones a los periodistas y medios de comunicación.

Sáenz se mostró “contento” por romper la polarización entre libertarios y kirchneristas, pero nadie le creyó. El gran derrotado de la jornada fue él.

Urtubey no va más

Otro de las grandes perdedoras de la contienda electoral en la provincia fue el exgobernador Juan Manuel Urtubey. Luego de denostar constantemente al kirchnerismo durante años, el exmandatario se las ingenió para ser el candidato de Cristina Fernández en Salta. Nadie sabe cómo, pero logró el aval de la expresidenta. El resultado fue la división del peronismo.

Por un lado, Fuerza Patria y por el otro el Partido de la Victoria con Sergio Leavy. La suma de las dos expresiones apenas supera el 20 por ciento, muy lejos de la discusión.

Pero la vuelta (que nadie pidió) de Urtubey a la política salteña mostró que su techo está bien marcado y que cada vez le será más difícil perforarlo. En 2019, cuando fue candidato a vicepresidente de Lavagna, obtuvo resultados muy parecidos a los de ayer.

Su mala imagen (la peor de la provincia) lo aleja todo el tiempo de su sueño de volver a conducir la provincia. La idea en los salteños de que fue el responsable de “romper” las instituciones del Estado es muy fuerte. Tanto como como su desmedida ambición.

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