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jueves, septiembre 3, 2026

No aclares que oscurecés: Aldazabal salió a “explicar” el negocio

No fue casualidad. Alejandro Aldazabal no habló porque sí. Salió a hablar después de la nota de Opinorte que dejó en evidencia algo que ya se comenta: la Secretaría de Ambiente pasó a funcionar como un despacho más de la Sociedad Rural Salteña.

El timing lo dice todo. Primero, el cachetazo periodístico: los lazos históricos con los grandes productores, su pasado como consultor de gigantes del agro, el Ordenamiento Territorial de Bosques cocinado a medida y aprobado entre gallos y medianoche, el desguace interno del área técnica y el festival de expedientes “atados con alambre”. Después, la respuesta: una nota en vendiendo humo verde en el diario predilecto de la SRS.

Aldazabal habló de casi 80 proyectos de “Manejo de Bosques con Ganadería Integrada”, como si se tratara de una innovación revolucionaria impulsada por su gestión para pequeños productores.

Vale decir que la ganadería bajo monte no la inventó Aldazabal. La hacen los criollos del Chaco salteño desde hace generaciones. Desarbustan a mano, implantan pasturas tolerantes a la sombra y producen como pueden, con laburo pesado.

Los famosos 80 proyectos tampoco son mérito del funcionario conviene recordar. Fueron formulados por el INTA, con equipos técnicos que vienen trabajando hace años en Santa Victoria Este, en la 55 y la 14, con más de 300 familias criollas. Proyectos pensados para afianzar la subsistencia, no para duplicar ningún stock bovino ni convertir a Salta en una potencia cárnica.

Y aún así, desde Ambiente les pusieron trabas de sobra. Cualquier detalle mínimo fue excusa para voltear expedientes. Nada de agilidad, nada de acompañamiento. Para los chicos, burocracia infinita. Para los grandes, guiño y alfombra.

El relato se termina de caer cuando Aldazabal repite como loro las cifras mágicas: cinco millones de hectáreas amarillas, setecientas mil verdes, millones de hectáreas productivas y la promesa de duplicar el stock ganadero. Suena lindo, pero no cierra por ningún lado. En 15 años se desmontaron unas 400 mil hectáreas. Pensar en millones es directamente fantasía ruralista.

La ganadería bajo monte real requiere mucha mano de obra, trabajo manual y rolados de baja intensidad con maquinaria específica que casi no existe en la provincia. Eso no le sirve al agronegocio, que quiere escala rápida, baja mano de obra y rentabilidad inmediata. No van a deschampar a mano ni esperar décadas. Van a hacer lo de siempre.

Por eso la nota en El Tribuno es defensiva. Es Aldazabal saliendo a tapar el sol con un dedo después de que quedara expuesto el entramado con la Sociedad Rural, ahora con línea directa al Ministerio de Producción de la mano de Ignacio Lupión y sus muchachos.

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