Desde hace años aprendieron que la gestión es una puesta en escena: cada visita necesita su foto, cada tragedia su pose, cada deuda estructural su acting.
Con camisa tipo comando, anteojos y varias cámaras fue Mimmesi a registrar su compromiso. ¿Hacía falta la foto en el agua?
Sin agua hasta las rodillas no hay épica. Sin épica no hay funcionario sensible ese fue el razonamiento del community manager del titular de Desarrollo Social.
Como siempre se sumaron al patético show, María Dolores Montarce, hermana de la esposa del presidente del concejo deliberante, quien sumó su selfie solidaria.
La hija del ex ministro de Salud. Agustina Esteban, llegada al ministerio por esas mágicas coincidencias familiares, también dijo presente. Todo muy atentos con la desgracia.
Mientras tanto, Rivadavia Banda Sur, Pichanal y otras zonas siguen igual o peor. Porque no hay políticas, no hay obras y no hay decisión. Solo redes sociales.
Porque si de verdad importara algo más que la foto, estaríamos hablando de obras de infraestructura. De soluciones reales. Pero no: la falta de obras es el resultado directo de la política de su jefe, «Gustavo», que lleva seis años de gestión sin cambiarle la vida a nadie en los lugares más castigados. Seis años mirando para otro lado y acrecentando su patrimonio.
Y ahora, de golpe, aparecen haciéndose los comprometidos, como si acabaran de llegar y no fueran los responsables del desastre.
Si el interés fuera real, estarían revisando galpones, fechas de vencimiento y la distribución de las “ayudas alimentarias”. Hablarían de agua potable, de comida y de salud.
La miseria ajena, al parecer, le queda perfecta de fondo. Patético.
*Por Susana Del Frari
