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domingo, agosto 16, 2026

En la Rosada ya miran de reojo el tercer mandato de Sáenz

Karina Milei y los Menem estudian las reelecciones de los gobernadores del norte. En el saencismo fueron por todo para quedarse cuatro años más. ¿Vuelto por la ley de tierras?

En Salta, la posibilidad de que Gustavo Sáenz vaya por un tercer mandato ya está instalada y, esta vez, el debate excede al ámbito provincial: empieza a ser observado también desde Buenos Aires, en un momento en que la Casa Rosada necesita ordenar su relación con los gobernadores que pueden ser aliados, adversarios o ambas cosas al mismo tiempo

Sáenz fue elegido gobernador en 2019 y reelegido en 2023. La reforma constitucional de 2021 estableció un límite para los mandatos del Poder Ejecutivo, pero dejó abierta una discusión sobre cómo deben computarse los períodos anteriores a su entrada en vigencia. Esa interpretación, o esa trampa, es el corazón de la disputa jurídica que se viene. Y el propio gobernador decidió echarle nafta al debate cuando, en junio, afirmó públicamente: “La Constitución me habilita un tercer mandato”.

No fue una frase menor. Sáenz no anunció una candidatura, pero tampoco cerró la puerta. “Ahora, que lo haga o no lo haga, lo definiré yo en su momento”, sostuvo entonces. Esa fórmula le permite mantener intacta una herramienta política central: que toda la dirigencia salteña empiece a discutir su futuro mientras él conserva la posibilidad de decidir cuándo y cómo hacerlo.

Y el saencismo ya empezó a mover piezas. Avanzó con una reforma electoral y acomodó jueces amigos en la Corte de Justicia. Todo esto, en función de sus propios intereses.

La cuestión, entonces, ya no es solamente si Sáenz quiere ser candidato. La pregunta más incómoda es qué está dispuesto a hacer el sistema político salteño para que pueda serlo. Porque una eventual tercera candidatura no se resolverá únicamente en una oficina del Ejecutivo: tendrá que atravesar interpretaciones constitucionales, eventuales planteos judiciales y, llegado el caso, el posicionamiento de una Corte de Justicia que durante este año también atravesó un proceso de reconfiguración. Pero también está latente un fallo de la COrte Suprema de Justicia.

Ahí aparece el dato que convierte la discusión en algo bastante más grande que una interna provincial. La posibilidad de una nueva candidatura de Sáenz se cruza con un escenario nacional en el que la Casa Rosada necesita de sus votos y de los legisladores que responden al gobernador. Sáenz, junto con los mandatarios de Tucumán y Catamarca, construyó un esquema de poder parlamentario que le dio capacidad de negociación con Javier Milei.

Pero esa relación está lejos de ser lineal. En las últimas semanas, la tensión entre el saencismo y La Libertad Avanza en Salta creció, mientras el Gobierno nacional avanzó con un armado propio en la provincia. El rechazo a ley de tierras que sostuvo el saencismo mostró que la Casa Rosada no necesariamente piensa la elección salteña de 2027 alrededor del actual gobernador.

Ese dato puede ser determinante. Porque una cosa es que Nación necesite a Sáenz para aprobar determinadas leyes y otra muy distinta que quiera favorecer su continuidad en el poder provincial. Son dos negociaciones diferentes. Y, justamente por eso, la eventual reelección puede convertirse en una moneda de cambio mucho más grande de lo que hoy parece.

¿Hay una relación entre aquella pelea y el futuro electoral del gobernador? No hay elementos para afirmarlo. Pero políticamente resulta imposible ignorar la coincidencia temporal y, sobre todo, el nuevo mapa de poder que empieza a dibujarse entre Salta y Buenos Aires. Sáenz necesita conservar margen de maniobra en la provincia; Milei necesita votos en el Congreso y, al mismo tiempo, construir una estructura propia para 2027. En algún punto, esos intereses necesariamente, más temprano que tarde, van a chocar.

Por eso el tercer mandato puede terminar siendo el gran debate político de Salta en el futuro cercano. No solamente porque definirá si Sáenz intenta permanecer cuatro años más en la Casa de Gobierno, sino porque obligará a todos a tomar posición: oficialismo, oposición, libertarios, legisladores, intendentes y, finalmente, la Justicia.

El gobernador ya dio su interpretación. El saencismo empezó a preparar el terreno electoral. Solo resta saber si alguien de la oposición preparará la batalla jurídica. Y La Libertad Avanza mira el tablero con la intención de no quedar atrapada detrás de una candidatura que no controla.

En Salta, la elección de 2027 todavía parece lejana, pero la discusión sobre quién podrá competir, en cambio, ya empezó.

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