La política social salteña tiene su propia hoja de ruta. Y las prioridades, al menos para el ministro Mario Mimessi, parecen bastante definidas: primero asegurar a la familia, después —si hay tiempo— atender la emergencia.
El Boletín Oficial lo dejó negro sobre blanco. Su pareja, Natalia Loria, con contrato renovado, y su cuñado, Franco Loria, con contrato en el Ente Regulador de los Servicios Públicos. Todo en regla, publicado y con una jugosa remuneración garantizada. La maquinaria saencista, como debe ser, siempre funcionando a la perfección cuando se trata de resolver lo cercano.
Mientras tanto, el ministerio que debería estar enfocado en inundaciones, chicos que siguen esperando lo básico, exhibe otra postal: fotos, presencia en redes y silencio cuando se preguntan estas cosas. Explicaciones, ninguna. Como si ubicar parientes fuera apenas un trámite administrativo más.
Las críticas por nepotismo no tardaron en llegar y en el terreno de la opinión pública está fuertemente cuestionado; Mimessi cuando fue intendente incluso fue denunciado por graves hechos de corrupción.
La paradoja es brutal: la cartera que debería achicar brechas sociales mostrando eficiencia… termina siendo ejemplo de cómo asegurar oportunidades, siempre que el apellido esté en la agenda correcta.
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