Al gobernador se lo nota disgustado. Eso quedo de manifiesto en la mañana de hoy cuando se retiró de la plaza Eva en medio de una escena confusa y cargada de nerviosismo. Al parecer no le cayó para nada bien la consulta de un movilero respecto a los dichos del doctor Albino y sin disimular, bajo la protección de guardaespaldas, se fue para no seguir respondiendo.
Con la marcha peronista sonando de fondo, y algunos gritos de “Viva Perón”, Juan Manuel Urtubey, en un tono prepotente enfrentó a un movilero ante el señalamiento del trato diferencial entre medios porteños y locales: “¿Cuándo no pudieron hablar conmigo? Vos viste la cantidad de gente que hay, flaco. ¿Qué querés que haga?”, dijo retirándose, y rápidamente un movilero oficialista, con una pregunta condescendiente para el momento, lo sacó de tema.
El claro desborde de Juan Manuel Urtubey en el acto de natalicio de Eva Peron brinda un material digno para la reflexión cotidiana: el escándalo y repudio a nivel nacional que generaron los dichos del presidente de la Fundación CONIN descolocaron al gobernador de Salta que no se sabe ya quién es, si es el hombre vitalista que sale junto a Marley y su familia y se muestra tibiamente positivo en medios nacionales o si es un patrón de estancia que trata con desprecio a sus comprovincianos.
Urtubey se mueve en escenarios tan disimiles que la escasa elegancia con la que se deshizo de los periodistas puede ser entendida como parte de tensiones incontrolables para su psiquis. Y es que suele pasar de su vida tranquila, viajando por el mundo, con el nacimiento de su hija y su amor con la actriz Macedo, y el caos que implica ser gobernador de una provincia en alerta roja por el altísimo número de indicadores negativos.
