El arquitecto Fernando Juane en diálogo con Infinito FM consideró que en la ciudad “no hay preservación del patrimonio arquitectónico” y comparó el edificio histórico del teleférico con la nueva estructura instalada en el Ala Delta.
El contraste, según explicó, es evidente para cualquiera que observe ambas construcciones. “El teleférico inaugurado en 1987 durante el gobierno de Don Roberto Romero tiene un edificio increíble, muy acorde al paisaje del parque San Martín, con vitrales, arcos, recovas y galerías”, destacó.

Pero al mirar la nueva estación, la imagen cambia por completo. “En la cumbre del cerro Ala Delta vemos una deforestación y un tinglado que recepciona las góndolas, nada más que eso”, cuestionó.
Para Juane, el problema no es solamente estético. También tiene que ver con el concepto de ciudad y de turismo. “Es enorme el contraste y uno se da cuenta de que no se está cuidando ni a la ciudad ni al turismo como actividad”, advirtió.

“En una provincia donde la industria es escasa y el empleo privado también, el turismo tomó una enorme importancia. Por eso hay que cuidar ese patrimonio”, sostuvo.
El arquitecto también vinculó este tipo de decisiones con una tendencia histórica en Salta: la pérdida de edificios con valor arquitectónico e histórico.
“El abandono de la preservación del patrimonio es histórico en Salta. Hemos perdido edificios fantásticos en el centro de la ciudad”, señaló.

Entre los ejemplos mencionó al histórico cine Alberdi. “Era el único ejemplo de estilo art nouveau que tenía la ciudad y el negocio inmobiliario se lo terminó comiendo”, lamentó.
Para Juane, el viejo teleférico terminó convirtiéndose con el tiempo en parte de la postal de la ciudad. “A Romero le cuestionaron mucho la obra en su momento, pero hoy está ahí y es parte de la imagen turistica de Salta”, explicó.
Sin embargo, consideró que la ampliación al Ala Delta no siguió ese mismo criterio. “La llegada al Ala Delta no representa nada. Es una solución extremadamente simple”, afirmó.
Y agregó que, incluso con menos presupuesto, se podría haber hecho algo distinto. “Aunque el problema haya sido económico, se podría haber rescatado algo de la obra original y encadenarlo con el nuevo proyecto”, planteó.
Para el arquitecto, el problema no pasa por copiar estilos antiguos sino por tener criterio al proyectar. Recordó incluso una enseñanza de su maestro en la facultad de arquitectura.
“Un gran profesor decía: no hay que proyectar en un estilo, hay que proyectar con estilo”, indicó. Y concluyó con una frase que resume su mirada sobre la polémica. “Acá no hay ni estilo ni con estilo”, concluyó.
