Historias clínicas y millones de registros policiales quedaron expuestos tras un hackeo que deja al descubierto la fragilidad del Estado para proteger datos críticos.
El alcance del ciberataque que golpea a organismos públicos en todo el país empieza a mostrar su dimensión real en Salta. La ofensiva, atribuida al grupo Chronus Team, no solo alcanzó estructuras nacionales como el Banco Central de la República Argentina y la Jefatura de Gabinete de Ministros de la Nación, de Manuel Adorni, sino que también perforó sistemas críticos en la provincia, dejando al descubierto información altamente sensible de millones de ciudadanos.
Entre los organismos afectados en territorio salteño se encuentran la Policía de la Provincia y el sistema SAFESA, la plataforma de salud digital presentada por el gobernador Gustavo Sáenz el pasado 7 de febrero como un avance hacia la “modernización” del sistema sanitario. Hoy, esa misma herramienta aparece en el centro de una crisis por la filtración de más de 1,3 millones de historias clínicas.
La magnitud del daño no se agota allí. En paralelo, la base de datos de la Policía habría sido completamente comprometida: más de dos millones de registros en formato .xls con información acumulada desde 2010. El contenido incluye antecedentes penales, denuncias por violencia familiar, personas extraviadas, sumarios internos y datos vinculados a vehículos, una radiografía detallada del funcionamiento interno de la fuerza y de la vida privada de miles de salteños.
Fuentes oficiales confirmaron que la Fiscalía especializada en ciberdelitos ya interviene en el caso. Desde el Ministerio de Seguridad provincial admiten que el trabajo es contrarreloj: aún no logran dimensionar con precisión el alcance total de la filtración ni los posibles usos de la información robada.
El episodio expone una fragilidad estructural en la protección de datos estatales en plena era de digitalización acelerada. Sistemas que concentran información crítica, en lo que tiene que ver con lo sanitario, judicial y administrativo, quedaron a merced de un ataque que, según los primeros indicios, se venía anunciando desde hace al menos una semana. La situación dejó al descubierto la fragilidad del Estado para proteger datos críticos.
