El diputado nacional saencista se expuso hasta el ridículo en las sesiones extraordinarias de febrero al indicar que “el modelo de Milei está fracasando”, tras anunciar su voto a favor de la reforma laboral ¿fue un grito de auxilio como se dijo o es la confirmación de que votó a cambio de transferencias?
Sé lo que hicieron el verano pasado, la película de terror de los noventa parece reestrenarse en Salta a partir de lo denunciado por la diputada nacional Marcela Pagano, acusando al Gobierno nacional y los gobernadores aliados de malversar fondos públicos a cambio de votaciones favorables en el Congreso nacional.
Aún resuena la intervención del diputado nacional saencista, Pablo Outes del 19 de febrero de 2026, durante el tratamiento de la Reforma Laboral en sesiones extraordinarias, cuando en su perturbado discurso anunció su apoyo al proyecto dijo: “el modelo de Milei está fracasando” y pese a alzar la voz, la murmuración de fondo, los abucheos de la oposición y los aplausos libertarios.
La diputada nacional Marcela Pagano fue consultada si la votación de Outes estuvo condicionada por las denunciadas transferencias discrecionales de fondos y respondió: “totalmente”, recordando puntualmente el hecho.
“Uno habla con los pares, sé perfectamente la incomodidad de los diputados, de tener que obedecer decisiones que no responden a lo que ellos mismos creen. Se está desvirtuando la tarea de los legisladores, el legislador sabe las consecuencias de lo que se está votando y ya no le da la cara ni para defenderlo, entonces escuchamos: bueno, no acompaño esto, pero la coyuntura me hace votarlo, es un grito de auxilio de los legisladores”, dijo Pagano.
Si bien la legisladora plantea un salvoconducto moral para Outes al hablar de ‘grito de auxilio’, no es menor que el legislador fue expuesto en la misma sesión cuando se le recordó que votaba por la flexibilización en su carácter de patrón déspota al negarle el pago de indemnización a un empleado que quedó discapacitado de por vida, también hay un componente impostor en el propio diputado, no sólo hubo incoherencia.
No se puede soslayar que Pablo Outes es parte fundante del saencismo desde la gestión municipal de Sáenz, en efecto, no se trata de un legislador manipulado por un gobernador que tranza transa apoyos a cambio de desembolsos nacionales, sino que es parte del proyecto político del gobernador, un proyecto consistente en el carrerismo político, la acumulación de poder y la ausencia de cualquier parámetro ético.
A ello se suma la orfandad de un plan de desarrollo provincial que aleje a Salta del atraso socioeconómico.
En consecuencia, va quedando claro que del mismo modo que Nación dispone girar fondos a la provincia de forma discrecional, el destino de ese dinero cuando está en manos del Gobierno local, también adopta el mismo carácter. Para ello, gente como Pablo Outes, cuya incoherencia fue firmada por él mismo, es clave.
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