Así lo denunció Maria Elena Jiménez, titular de la Red Sol, en una entrevista con Opinorte, en la cual recordó detalles sobre el negocio inmobiliario en Salta.
El negocio inmobiliario es impresionante en la ciudad y no puede desarrollarse sin vínculos con el poder político. Desde hace más de una década se vienen construyendo, principalmente en el centro, una gran cantidad de edificios, los cuales violan todo tipo de normativas. La existencia de ellos deja en evidencia los malabares administrativos en los que incurrió Miguel Isa y actualmente Gustavo Sáenz, para que los negocios continúen.
“En Salta opera una banda delictiva que construye sin permisos”, denunció María Elena Jiménez en dialogo con Opinorte al ser consultada sobre el inicio del boom inmobiliario.
El negocio, según dijo, comenzó a principios del 2000 y Miguel Isa fue una figura clave. “Él junto a Raúl Kalinsky lideraban la banda”, dijo. El mencionado al último, cabe recordar, fue secretario de Planificación Urbana durante la gestión isista y a la vez era propietario de una constructora.
“Este negocio les salió redondo”. Así lo afirmó a nuestro sitio web sin medias tintas y señaló que primero acordaban con los constructores y luego habilitaban la legislación que le daba la cobertura legal correspondiente. “A la ciudad la urbanizaron a gusto de las empresas, como cada uno quiso, de manera irregular; la mayor parte de edificios se construyeron en base a un Código que después iban a sancionar”, afirmó.
Señaló que funcionaban relacionados con Aguas de Salta que “aunque no hay agua da certificados” y que se completaba con “la falta de control de la municipalidad”. “No se logra dando moneditas a los funcionarios, esto tiene costos muy caros”, sostuvo.
La Red Sol denunció todo esto pero no hubo investigaciones judiciales. “Lo grave es que no se lo llamo a Miguel Isa ni siquiera a indagatoria, siendo que era el mayor responsable”, resaltó. Y agregó: “La primera denuncia que hicimos fue hacia el Procurador. Se habían creado comisiones anómalas para otorgar excepciones. La Municipalidad las estaba dando a través de Kalinsky, por sus propias órdenes”.
El dinero para financiar los edificios viene de diferentes lados y Jiménez sospecha que se lava dinero oscuro y lo ratificó en la AFIP.
«El hecho de que se construya sin planos implica un enorme peligro pero parece que no importa», sostuvo y subrayó que las consecuencias de los negociados llevados adelante fueron: “que las nuevas construcciones causan serios problemas que se observan de la carencia del servicio de agua, volcamiento e inundaciones de líquidos cloacales, los que se hacen más críticos en los barrios, en muchos de los cuales hoy, el agua falta durante varios días a la semana, lo que causa un cambio en las condiciones de vida de las familias que son vecinas”.
Además, indicó que no solo se permitió construcciones sino también que se lleven a cabo transacciones sospechosas; en ese sentido recordó como un hecho emblemático la entrega de los principales edificios públicos. “Isa entregó el patrimonio histórico y urbanístico de la Ciudad a cambio de un galpón, la valuación que tuvieron esos terrenos, nunca nadie supo cómo se hizo”, manifestó y añadió que los inmuebles vendidos a Roque Lozano, ubicados en peatonal Florida “mucho tiempo estuvieron cerrado porque los Lozano no quisieron avanzar para no despertar el avispero, pero ellos estaban recibiendo indemnización por no poder mover a la propiedad, ya que la habían comprado, era de ellos, pero no tenían potestad sobre la propiedad”.
María Elena Jiménez, la mujer que puso el cuerpo y el nombre y se animó a denunciar seriamente, a principios de año a principios de año envió una nota dirigida a Saenz para que tome cartas en el asunto, sin embargo no hubo respuestas.
La titular de la Red Sol está convencida que Miguel Isa es “un delincuente” aunque considera que será difícil llegar a la verdad puesto que los contactos que supo anudar son demasiados fuertes. «Hay arquitectos, ingenieros, funcionarios municipales, Aguas de Salta y miembros de la justicia implicados», aseguró para concluir.
