Si alguien imaginaba que el final de la intervención del Partido Justicialista iba a traer una bocanada de aire fresco, una nueva camada de dirigentes, o al menos, alguna cara que no hubiera recorrido medio siglo de política salteña, puede ir guardando las expectativas en el mismo cajón donde descansan las promesas del General.
«Generación Justicialista», es el nombre de la unica lista de un partido que viene en franca decadencia, no solo de afiliados sino tambien de planteos para Salta.
Hay generaciones enteras de salteños que nacieron, terminaron la escuela, fueron a la universidad, consiguieron trabajo y jamás conocieron una iniciativa progresiva del actual candidato a encabezar el justicialismo local.
El apellido San Millán forma parte de esa vieja trama del interior salteño donde la tierra y la política se cruzan con naturalidad. Su historia familiar está ligada a la consignación de hacienda, la actividad agroganadera y una prolongada presencia sobre todo desde mediados del siglo XX.
Hermano de Alejandro San Millán, ex intendente para el olvido de la capital y de Mariano San Millán, con paso también por la Legislatura, Julio fue Senador provincial por Guachipas entre 1985 y 1989. Ministro de Bienestar Social. Otra vez senador provincial. Presidente provisional del Senado. Senador nacional durante una década. Presidente de la Convención Constituyente de 1998. Y cuando muchos pensaban que había llegado el tiempo del retiro, Gustavo Sáenz volvió a abrirle una oficina: representante de Relaciones Internacionales con rango de ministro, un cargo cuyo legado todavía cuesta encontrar.
De esta manera el saencismo decidió copar el PJ y para confirmarlo alcanza con recorrer la lista: Gastón «el gym bro peruca» Galíndez, Laura «cada vez más chapa» Cartrucia, Marcelo Moisés, Gustavo Dantur, Ana Guerrero, Antonio «opereta» Hucena… cuesta encontrar una nómina más lame botas de botitas, más bien parece una reunión ampliada del saencismo .
Entre los nombres aparece Camila Morales, flamante directora de la Juventud con suculenta remuneración por sus servicios, que supo militar con fervor en la izquierda- incluso tatuandose el logo de la 4ta Internacional- y hoy levanta las banderas del saencismo, tal como una replica norteña de lo hizo la exuberante Leila Giani, quien casualmente se tatuó un pinguino y luego pasó a ser ferrea defensora libertaria. La política, es cierto, es móvil pero las convicciones al parece antes duraban un poco más: ahora cambian con una velocidad que haría sonrojar a cualquier a cualquier jovencita con tendencia a las cirujias esteticas.
Con este panorama el PJ intenta presentar que inicia una nueva etapa. El calendario ya está en marcha. El 7 de julio vencerá el plazo para oficializar las listas y el 2 de agosto los afiliados elegirán a las nuevas autoridades para cerrar la intervención.
Dicen que los dinosaurios se extinguieron hace millones de años. En Salta no solo sobrevivieron: evolucionaron. Ahora aparecen en una nueva versión, con caras jóvenes, discursos renovados y las mismas viejas mañas de la política.
Por Enrique Briones
