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viernes, agosto 21, 2026

Mientras Sáenz se corre a la derecha, Marocco se mete en el armado peronista de Kicillof

El gobernador salteño endurece su discurso contra el peronismo, mientras su vice, en cambio, participó de un seminario del PJ junto a Axel Kicillof y reivindicó la organización del peronismo rumbo a 2027.

Hay escenas que explican mejor la política que cualquier comunicado. Mientras Gustavo Sáenz profundiza su discurso de diferenciación del kirchnerismo y se acerca cada vez más al lenguaje de la derecha argentina, su vicegobernador Antonio Marocco apareció en La Plata sentado en la misma mesa con dirigentes que están construyendo el proyecto presidencial de Axel Kicillof. Habló de peronismo, de organización y de candidatos.

Marocco participó del seminario “Peronismo por Peronistas”, realizado en la sede del PJ bonaerense y encabezado por Kicillof. Compartió panel con la vicegobernadora bonaerense Verónica Magario, el intendente de La Plata Julio Alak y el exjefe de Gabinete de Cristina Kirchner, Juan Manuel Abal Medina. El encuentro reunió además a dirigentes de distintas provincias y forma parte del armado político que el gobernador bonaerense viene desarrollando con la mirada puesta en 2027.

Marocco no se limitó a ocupar una silla. Su intervención tuvo un contenido político que, leído desde Salta, resulta particularmente llamativo. “Organicemos al peronismo, después a los aliados y luego al mejor candidato”, sostuvo el vicegobernador. Una definición que difícilmente pueda ser considerada neutral en un momento en que el peronismo intenta reordenarse y Kicillof busca construir una alternativa nacional.

La frase adquiere todavía más peso por el lugar en el que fue pronunciada y por quiénes estaban alrededor. Alak y Abal Medina respaldaron durante la jornada la candidatura presidencial de Kicillof, mientras Magario forma parte del núcleo político del gobernador bonaerense. Marocco, sentado allí, acompañó ese clima político y habló de la necesidad de reconstruir al movimiento.

Pero hubo más. El vicegobernador salteño reivindicó las banderas históricas del peronismo y planteó que “justicia social, independencia económica y soberanía política” no son reliquias del pasado, sino cuestiones que cada generación debe responder con las herramientas de su tiempo. También sostuvo que el peronismo no debe ser “el guardián melancólico de sus conquistas”, sino identificar nuevas formas de dependencia y construir herramientas de transformación.

En otro tramo, Marocco defendió un Estado nacional “federal, democrático, productivo, social y profundamente humano” y planteó que debe ser capaz de “fijar un rumbo” y convertir decisiones políticas en transformaciones concretas. Es decir: no solamente habló de peronismo. Reivindicó buena parte del ideario político que hoy aparece cada vez más lejos del discurso público de Sáenz.

La escena contrasta con la estrategia que viene desplegando el gobernador salteño. Sáenz volvió a remarcar su distancia del kirchnerismo y aseguró que nunca fue kirchnerista ni de La Cámpora. En ese mismo movimiento discursivo, utilizó el calificativo de “comunista” para referirse a ese sector del peronismo.

La contradicción, entonces, no es menor. Mientras el gobernador intenta despegarse del peronismo por derecha, su vice viaja a Buenos Aires para participar de una actividad organizada precisamente para discutir cómo reorganizar al peronismo y cómo construir una alternativa nacional.

La pregunta es qué expresa políticamente que el vicegobernador de Salta participe de una mesa junto a dirigentes alineados con Kicillof, reivindique las banderas históricas del peronismo y llame a “organizar” al movimiento, mientras el gobernador al que acompaña endurece su discurso contra esos mismos sectores.

La respuesta es la misma de siempre: el saencismo pone huevos en distintas canastas. La estrategia histórica del saencismo en Salta fue siempre mantener puentes y negociar simultáneamente con distintos espacios nacionales de poder, como pasó con el macrismo, el peronismo y los libertarios.

La política salteña ofrece así una de esas escenas que parecen contradictorias hasta que se las mira un poco más de cerca: un gobernador que se esfuerza por hablar cada vez más como la derecha y un vicegobernador que, en Buenos Aires, habla de organizar al peronismo. Una maniobra bien calculada.

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