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domingo, septiembre 6, 2026

Interna libertaria en Salta: fractura expuesta y cooptación flagrante

El saencismo se metió en las filas locales de La Libertad Avanza y consiguió que dos dirigentes con cargos importantes se alejen del espacio. Las señales se acumulan y dejan una interna cada vez menos disimulada.

Las elecciones de 2027 todavía parecen lejanas en el calendario, pero en Salta ya empezaron a jugarse. Y como suele ocurrir cuando una elección importante se aproxima, antes que las candidaturas aparecen los movimientos subterráneos, los pases de factura, las reuniones reservadas y, sobre todo, los intentos por debilitar al adversario antes de que termine de acomodarse.

En La Libertad Avanza salteña, la interna dejó de ser una discusión puertas adentro. La fractura está expuesta y, detrás de ella, aparece una realidad que incomoda particularmente a la conducción libertaria: el saencismo encontró una vía para intervenir sobre un espacio que aparece como su principal adversario.

La primera señal quedó expuesta a partir de una dirigenta de Pichanal, que mostró los mensajes que cruzó con Alba Quintar. La dirigente, de origen jujeño y premiada con un cargo provincial, ya había tenido un intento anterior de romper las filas libertarias durante las elecciones de 2025, cuando impulsó su candidatura dentro del denominado “Frente Liberal Salteño”, una suerte de versión paralela de La Libertad Avanza construida desde el universo político del saencismo.

Aquella experiencia terminó en fracaso electoral, pero Quintar no desapareció del escenario. Por el contrario, terminó siendo premiada con un cargo provincial. Y en esta nueva etapa habría vuelto a cumplir un papel político mucho más delicado: operar sobre la interna libertaria y, particularmente, contra la diputada nacional Eliana Bruno.

En ese movimiento también aparece el intendente de Orán, Baltasar Lara Gros. Quintar habría funcionado como puente entre el jefe comunal y la legisladora nacional. A partir de allí, las posiciones públicas de Bruno comenzaron a cambiar de manera notoria.

La diputada empezó a multiplicar declaraciones en las que el blanco de sus críticas dejó de ser el oficialismo provincial para concentrarse en dirigentes de su propio espacio. Y, en paralelo, sus posicionamientos comenzaron a mostrar una coincidencia cada vez más marcada con el saencismo, al punto de defender al oficialismo provincial incluso por encima de integrantes de la propia estructura libertaria.

Mientras el interior mostraba esas primeras señales, en la capital provincial se activaba otro movimiento. El protagonista fue Darío Madile, presidente del Concejo Deliberante. Las reuniones privadas, las conversaciones en los pasillos y los acercamientos cada vez más visibles comenzaron a vincular a Madile con Rodrigo Quinteros, concejal electo por La Libertad Avanza y actual vicepresidente segundo del cuerpo deliberativo.

La escena que terminó de hacer visible ese acercamiento ocurrió cuando Madile viajó a China junto al intendente Emiliano Durand. Con el presidente del Concejo fuera del país, se produjo un movimiento que no pasó inadvertido: Quinteros fue incorporado a distintas actividades oficiales y terminó compartiendo escenario con el gobernador Gustavo Sáenz.

El detalle político no fue menor. Para concretar ese acercamiento se habría dejado de lado incluso a José García, vicepresidente primero del Concejo Deliberante, que expresó su enojo por haber sido salteado en la organización de esas actividades.

El encuentro entre Sáenz y Quinteros, sin embargo, mostró una escena bastante más amable de lo que podía esperarse entre un gobernador y un dirigente libertario. Hubo buena sintonía, gestos de cercanía y una foto política que rápidamente empezó a tener consecuencias.

Después de ese episodio llegó una catarata de cuestionamientos de Quinteros hacia la conducción de La Libertad Avanza. Y allí aparece otra coincidencia llamativa con Eliana Bruno: en sus declaraciones y publicaciones, los nombres que quedan sistemáticamente en el centro de las críticas son Alfredo Olmedo y Emilia Orozco.

El vocabulario también empezó a cambiar. Apareció con insistencia el término “olmedismo”, utilizado para describir una conducción que hasta hacía poco era presentada simplemente como la estructura partidaria de La Libertad Avanza en Salta.

Después llegaron los anuncios de alejamiento de la conducción. La política salteña conoce de sobra este tipo de movimientos. Los espacios no siempre se rompen desde afuera. A veces alcanza con encontrar a quién ofrecerle una salida, una reunión, una foto, un cargo o simplemente un nuevo lugar donde poder tener una estructura en donde moverse, aunque sea efímera.

Pero sería demasiado cómodo explicar toda la crisis por la supuesta mano del saencismo. Nadie es cooptado si antes no encuentra una estructura con grietas. Y en LLA también hubo errores propios. El autoritarismo y el elevado ego político de Emilia Orozco no parecen haber ayudado demasiado a construir una conducción capaz de contener las diferencias. A eso se suma la falta de presencia territorial de Alfredo Olmedo, cuya conducción resulta difícil de sostener cuando el propio dirigente ni siquiera reside en Salta. Entre una conducción cuestionada, otra ausente y dirigentes que encontraron afuera un lugar donde ser escuchados, la tarea del que vino a pescar en río revuelto tampoco parece haber sido demasiado complicada.

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