El gobernador sigue utilizando el avión como su taxi personal. Esta vez fue a Buenos Aires para participar de un ciclo organizado por Clarín y para reunirse con el ignoto Hernán Lacunza.
Los viajes del gobernador Gustavo Sáenz a lugares solo para posicionarse políticamente vuelven a estar en el centro de la polémica. En las últimas horas participó del ciclo “Democracia y Desarrollo”, organizado por el Grupo Clarín en el Museo Malba de Buenos Aires. La participación fue confirmada por el propio mandatario provincial, al publicar en sus redes sociales. Obviamente, no comunicó cómo llegó hasta allí.
“En el ciclo Democracia y Desarrollo reafirmé algo que vengo sosteniendo hace tiempo, necesitamos políticas de Estado que trasciendan los gobiernos y den certezas a quienes quieren invertir, producir y generar trabajo en nuestro país”, escribió, como si se le hubiese ocurrido una genialidad.
Pero esa no fue toda la agenda de Sáenz en Buenos Aires: también se reunió con Hernán Lacunza, el ignoto dirigente del PRO y exministro de Economía de Mauricio Macri, que ahora se embarcó en la loca aventura de ser candidato a presidente de la Nación.
La agenda de Sáenz poco tuvo que ver con las urgencias de Salta. Ni el encuentro organizado por uno de los principales grupos de medios del país ni la reunión con un dirigente que intenta construir una candidatura presidencial solucionarán los problemas enormes que tiene la provincia.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa una vieja discusión que el saencismo nunca terminó de cerrar. Mientras el Ejecutivo provincial administra recursos con el argumento de las necesidades de la gestión, el gobernador parece encontrarle al avión sanitario una utilidad bastante más amplia que la que su nombre permite imaginar.

