Una vez más, nuestra provincia se destaca de forma negativa, mientras las autoridades evidencian su incapacidad para revertir una realidad que viene siendo advertida en los últimos años y el Gobierno no reacciona.
Los datos son contundentes, pero sobre todo conmovedores y dan cuenta que las provincias que tienen las más altas tasas de suicidio son las que no aplican un modelo de ‘salud mental comunitaria’.

En salud pública, las evidencias hablan por sí mismas y las provincias que se destacan por haber reducido al máximo los casos de suicidio, aplicaron el modelo de salud mental comunitaria, participativa, tal es la recomendación de la OMS y de la Ley nacional de Salud Mental, tal es el caso de Corrientes (entre las tres últimas con menos casos) y allí se aplicó la prevención con participación, movilizando a 500 voluntarios (Los Ángeles del Puente), mientras que en Salta no existe ningún trabajo de ese tipo.
En Neuquén también se aplica un modelo voluntario, donde existe una asociación civil Acucades, que aborda esta problemática. En Jujuy, donde se redujo drásticamente la tasa, rige una ley mediante la que se conformó una comisión intersectorial integrada por medios de difusión, ministerio de Educación, ONGs y hasta el Arzobispado, que designó una experta.
En Salta, el narcisismo político de la rectoría de Salud Mental no admite participación alguna y las acciones las concentran los funcionarios que vienen dejando a Salta en los peores lugares.
DATOS ESCALOFRIANTES
En cantidad de casos, Salta está primera en cantidad de casos de suicidios en adultos jóvenes (la franja etaria de entre 18 y 29 años) según datos del Monitor de Unicef publicados recientemente y corresponde para los años 2017-2024. El indicador da cuenta de 16,2 casos por cada 100 mil habitantes.
El maldito ranking ubica a Formosa en segundo lugar con un 14,1; le sigue Catamarca con el 13, 6; Santiago del Estero con el 11,1; La Rioja con un 10,3 y en sexto lugar aparece Entre Ríos con 9,9.
El caso entrerriano es importante porque es la provincia con mayor cantidad de casos en la medición global, pero se aleja del podio en la estadística específica de adultos jóvenes. En contrapartida, Salta encabeza el indicador de jóvenes adultos y también forma parte del podio en la tasa general, ocupando el tercer lugar.
EL POBRE NORTE ARGENTINO
El suicidio de jóvenes y adultos tiene como determinante geográfica, las zonas pobres del país, la falta de empleo y sobre todo de trabajo decente (formal) y la ausencia de un horizonte, terminan conjugando este determinante social con una determinación letal.
En provincias como Salta no se previene el suicidio, pero tampoco se generan condiciones sociales y económicas para el desarrollo humano y quienes ven ello con mayor pesimismo son nuestros jóvenes.
UN MODELO
“Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real”, indica el lema de la Organización Mundial de la Salud -OMS- para conmemorar el día mundial de la SALUD MENTAL que tuvo lugar el pasado 10 de octubre.
Ante la evidencia de los datos y la experiencia de otras provincias, vemos que la salud mental no sólo la constituye el Estado, incluye también al experto por experiencia, es decir a la comunidad. Sería positivo entonces, que se convoque a una parte de ella a participar para pasar de ese modo de la retórica a la práctica inclusiva.
