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viernes, septiembre 18, 2026

Casero, Colautti y el dilema moral

Al inicio de la semana repercutió en todo el país la noticia de que el show de Alfredo Casero en El Teatrino se suspendía debido a sus dichos contra los desaparecidos por la última dictadura militar. ¿Quién es el que dice ser el dueño de la sala? Historia del desmesurado ascenso social de Humberto Colautti.

La noticia de la suspensión del show de Alfredo Casero por sus dichos en contra de los desaparecidos y Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, trascendió las fronteras locales y llegó hasta los medios nacionales, dado que es la primera vez que al actor cómico le sucede un hecho de estas características.

Si bien en un principio Humberto Colautti dijo que no se suspendería la fecha, porque el show dependía de una productora privada y El Teatrino sólo alquilaba la sala, lo cierto es que tras idas y vueltas decidió levantar la presentación. Alfredo Casero, por su parte, denunció censura y la polémica se extendió a escala nacional.

Fue contradictorio, o al menos llamativo, que Colautti, como nieto recuperado, no haya repudiado desde un comienzo el show, al principio lo defendió en nombre de “la libertad de empresa”, para luego dar marcha atrás. Sea cual sea el motivo, lo cierto es que no hablamos de un hombre de firmes convicciones sino de una persona que sobresale por haber ocupado un lugar vacante en la oferta cultural de corte progresista y por haber tejido aceitados vínculos políticos con el oficialismo provincial y el kirchnerismo, como quedo demostrado con la incesante seguidilla de actos partidarios llevados a cabo en dicho recinto.

La historia de un joven empresario

La figura de Humberto Colautti sintetiza el rol social que le dieron a muchos de los familiares de desaparecidos: el de jóvenes empresarios. A diferencia de dirigentes como Nenina Lescano o  Mirta Torres, Colautti nunca fue reconocido por ganar las calles en defensa de los Derechos Humanos sino por haberse convertido en un mercader de la cultura, sin tener una trayectoria profesional ni ser un hombre adinerado.

Allá por 2008, junto a su por entonces pareja, formó parte de los inicios de un novedoso emprendimiento: El Teatrino. Para poder llevar adelante este galpón cultural se compraron telones, butacas, luces, equipos de sonido y otros gastos mobiliarios que no fueron desembolsados por Colautti  sino por la familia de su novia.

Cuando Collauti se separó de quien era su pareja, no sólo se llevó muchos bienes que no compró, sino también el nombre del espacio cultural pese a que en los papeles no figura como dueño de la firma. De allí, comenzó una demanda por el cese de uso de marca y daños y perjuicios por utilizar el nombre El Teatrino sin autorización.

Pero en relación al uso de la sala de teatro, no es lo único para tener en cuenta. Ya separado, Colautti se fue a una cuadra de donde se encontraba antiguamente el lugar y para poner en pie las nuevas instalaciones consiguió importantes financistas y formó la empresa Industria Cultural SRL.

Su tío, Gerardo Ferreyra fue uno de los que aportó a que continúe con el emprendimiento. Tal pariente de entrañable cercanía (además es su padrino de bautismo), es uno de los empresarios kirchneristas más beneficiados por ser parte del aparato paraestatal de medios que armó Cristina para imponer el relato K (El Gran Tío es además dueño de Radio del Plata).

No es un dato menor que Ferreyra se encuentre detenido por las coimas que pagó su empresa, Electroingeniería S.A. a los funcionarios del gobierno anterior. La citada firma tiene domicilio legal en Ciudad de Buenos Aires y es básicamente una constructora que se dedica a la ejecución de grandes obras cuya clientela fundamentalmente es el Estado.

En el año 2016, Industria Cultural SRL recibió 300 mil pesos en concepto de créditos fiscales del Gobierno de Salta. Según el decreto 91/17 Industria Cultural SRL recibió un Certificado de Crédito Fiscal (CFF) para la promoción turística. En el mismo le permiten al beneficiario devolver el monto antes mencionado en 10 años con otros 5 de gracia, sin aplicación de intereses a cambio de prestar la sala para eventos gubernamentales o de índole social. Además, en el mismo año el espacio cultural recibió $ 480.000 en publicidad oficial por parte del Gobierno de Urtubey, según consigna el portal www.saltatransparente.com

2016: 10 días después de estar junto a Urtubey fue detenido por la Justicia Federal por infracción a la ley 23.737, de estupefacientes

Humberto Colautti no se caracteriza por su sofisticada educación ni por su seriedad. Estuvo detenido por tener una gran cantidad de droga y por realizar “ruidosas fiestas vip”. Se las ingenió para salir en libertad y para conseguir dinero de manera fácil tal como lo mencionamos, sin embargo nunca perdió las mañas: solo este año el Banco Central ya lleva rechazados 25 cheques emitidos por Industria Cultural SRL, por un monto de casi 450 mil pesos.

Situación Crediticia de Industria Cultural

Su imagen, lejos está de ser un icono de coherencia, y más bien nos brinda un positivo material para la reflexión: hablamos de un tipo al que no se le conoce profesión, que se encuentra fascinado con el mundo de la frivolidad salteña y obnubilado por el poder. En rigor, ese es su principal dilema moral. Los desaparecidos, al ser revolucionarios, nunca hubieran apoyado a Cristina Kirchner ni, menos aún, a Urtubey; tampoco se hubieran transformado en empresarios adictos al presupuesto estatal, puesto que representa un ideal que ellos rechazaban. Mucho menos habrían utilizado la memoria de otros caídos para su crecimiento patrimonial. Tal vez eso, fue lo que golpeó su conciencia y lo llevó a cancelar el show. Lo hizo tarde: perdió la pureza hace rato Colautti y se dedicó a adaptarse al club de amigos del poder a como dé lugar.

 

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