“Años y años nos va a llevar construir una nueva realidad”, escribió Emiliano Durand en un posteo donde se puede ver la pobreza que existe en Salta.
Como si no llevara más de 20 años metido en la política. Como si no fuera parte del mismo poder que gobierna desde hace décadas la provincia.
No hace falta ir al norte para descubrir la miseria que domina. Está en todos lados. Y existe, justamente, por culpa de dirigentes como él, que pasaron por los gobiernos de Romero, Urtubey y ahora Sáenz. Siempre estuvieron. Lo único que cambió fue su patrimonio, que creció; al igual que las pésimas condiciones de vida de los salteños.
Durand habla de “incluir a todos”, pero no explica qué hizo él para eso. Mucho posteo, muchas frases mucha sensibilidad de Instagram. Soluciones y decisiones reales: poco y nada.
Usar chicos pobres como recurso emocional para sumar likes o construir un discurso “sensible” es jugar con la miseria. No es empatía, es oportunismo. No es compromiso social, es marketing político.
Y eso no solo es un golpe bajo: es ilegal y miserable. La ley prohíbe expresamente difundir imágenes que permitan identificar a un menor sin el consentimiento de sus padres. Y eso es exactamente lo que hace este tipo de posteos.
Necesita menos fotos y más hacerse cargo. Porque la pobreza no se combate con palabras: se combate dejando de ser parte del problema.
Por Susana Del Frari
