Soledad Outes, aportó su testimonio tras presentar la denuncia contra la conocida escribana por fraude y estafa. Afirmó que la demanda “tiene como objetivo que salga la verdad a la luz”. Sostuvo que su madre tenía conocimientos legales, por lo que el perjuicio es doble.
En una entrevista con Opinorte, Soledad Outes contó su historia y confirmó lo que señala la presentación ante la fiscalía, la denuncia puede ser ampliada porque hay otros hechos graves que se darán a conocer. Tras identificar los delitos y el perjuicio, habló sobre el impacto positivo que tuvo en su vida que se haya juzgado y condenado el asesinato de su padre, Pablo Eliseo Outes, una de las víctimas de la Masacre de Palomitas, “creo que la justicia para mí ha tenido un efecto sanador enorme”, expresó y respiró hondo.
– ¿Soledad, acaba de formular denuncia en ante la fiscalía interviniente por delitos cometidos en un ámbito familiar, de qué se tratan?
– Efectivamente. Después de meditarlo profundamente, he decidido que era conveniente iniciar una acción penal en contra de mi madre, la escribana María Elena Jiménez, dado que creo que se han cometido delitos de una gravedad que permiten iniciar este proceso con garantías de éxito. Dado que se tratan de hechos documentados y muy analizados, muy meditados y claramente expresados.
– ¿Qué ocurrió? ¿Cuándo?
– Bueno, yo voy a contar lo que a mí me ha pasado. Si recuerdas, en el año 1976 mi padre Pablo Outes fue asesinado en Palomitas. A partir de ese momento Con toda mi familia y mi madre y su pareja vamos a vivir a España. Mi madre regresa al año y medio, 2 años, y en España permanecemos los hijos.
En el año 1980 recibo un fax de mi madre, que en ese momento ya es la que gestiona el sucesorio de mi padre, Pablo Outes, pidiéndome un poder, incluso me manda las instrucciones de en qué términos debía de estar redactado este poder, ya que ella es escribana, y con la intención de vender una finca que había sido comprada por mi padre, creo recordar, en el año 74. Evidentemente, si te pide una autorización para gestionar tus bienes tu propia madre y esa madre además es escribana, sin dudarlo ni un minuto, le autoricé a realizar esa venta.
Desgraciadamente, nunca recibí ni un peso, nada, ni tampoco pude recibir ninguna información sobre lo que habían sido esos bienes que me correspondían legalmente. En el juicio sucesorio ha habido muchísimas demoras, de hecho, Ha durado 45 años, todavía no se ha resuelto.
Seguimos preguntando cosas que no nos quieren responder. Entonces, lo que a mí me ha sucedido es que se ha vendido una propiedad mía, que era probablemente una de las pocas cosas que me hubieran podido ayudar a vivir mejor, a tener una vida más digna, a ayudar a mis hijos a tener quizás una vivienda, y no se me dio lo que me correspondía hasta el día de hoy.
– Y a partir de esto, ¿qué se puede señalar cómo los tipos de delitos que se cometieron.
– Yo no soy la persona más autorizada porque, como podrás entender, no tengo conocimientos de leyes. De eso, desgraciadamente, a mí me ha perjudicado mucho porque he sido inocente. Realmente se me ha engañado.
Creo que hay muchísimos delitos. Yo, sin entender mucho, creo que ha habido una estafa, una retención de mis bienes. Yo podría haber recibido una cantidad que podría haber mejorado mi vida. No sé exactamente en qué apartado del código se Está esto. Entonces creo que hay suficientes delitos que me permiten a mí ahora iniciar este juicio penal.
Pero desgraciadamente, ya te digo, por mi falta de formación jurídica fui muy engañada.
– María Elena Jiménez sí tiene formación jurídica. ¿Abusó de su condición de escribana?
-Creo que abusó de la condición de madre y de escribana. Cualquiera puede Pensar si mi propia madre es escribana, tiene los conocimientos y me pide un documento, evidentemente lo vas a hacer.
Creo que cualquier ser humano se lo puede plantear. Primero te lo pide tu madre y tu madre tiene formación, así que sí, efectivamente, ella conoce perfectamente la legislación.
– En el exilio, ¿cómo fue la falta de asistencia y el no poder acceder a lo que le correspondía?
Bueno, imagínate la vulnerabilidad, el estado de necesidad. Primero el proceso psicológico de duelo, que la verdad tardé muchos años en sentirme yo una persona con la cabeza clara, con ideas claras.
Yo creo que conseguí recuperarme cuando < través de los juicios que se hicieron en Argentina se pudo condenar a los responsables del asesinato de mi padre. Habían pasado muchísimos años y ese tiempo me tomó a mí recuperarme moralmente, volverme a poner de pie sobre mis piernas, analizar las cosas con frialdad.
Así que la justicia para mí ha tenido un efecto sanador enorme. Evidentemente cualquiera puede darse cuenta de que cuando a mi papá lo matan yo tengo 17 años, cuando sufro el exilio tengo 17 años, recién cuando tengo 24, 25 años obtengo mi titulación universitaria que me permite empezar a trabajar con dignidad. Eso quiere decir que durante muchísimos años y con hijitos chicos tuve que estudiar, trabajar en cosas que ni siquiera tenía un seguro médico. Así que sí, fue una situación sumamente difícil, acompañada de un duelo que tardó muchos años en realizarse.
– La demanda es por un resarcimiento económico, o es también, sobre todo, por la búsqueda de justicia, la búsqueda de verdad
– Esta demanda tiene como objetivo que salga la verdad a la luz. Ese es mi primer objetivo. Por supuesto el dinero siempre viene bien y ahora con una ayuda podría yo incluso beneficiar a mis hijos, a los que casi no he podido ayudar.
Pero el dinero realmente me hubiera venido muy bien cuando yo tenía 23 años. Estaba sola, era emigrante, era sudaca, era huérfana, era pobre y era mujer. Hoy en día está muy bien, no sobra nunca, pero realmente lo que quiero es verdad.
– Soledad, ¿quisiera agregar algo más?
– A mí la Justicia me ha hecho recuperar mi dignidad. Los juicios de la verdad, aunque fueron durísimos, porque leer cuantos tiros le pegaron a mi Papá y a qué distancia, si estaba arrodillado o de pie, los trozos de dedos que quedaron, todo es durísimo, pero te da paz porque es la verdad.
A partir de ahí uno puede caminar por la calle con la frente alta diciendo: mi papá fue asesinado, no fue asesino. Después tuve la suerte de que, gracias a las leyes de Néstor Kirchner, fui indemnizada como exiliada y también me corresponde una pensión no contributiva por ese hecho.
Aunque nada compense el asesinato de tu padre cuando tienes 17 años, después de haber pasado dos años en todas las cárceles del país, hay un mensaje: lo que te pasó no debía de haber pasado y eso quiere decir, no debía pasarte a vos y no le va a pasar a nadie más.
Entonces, en esta instancia confío profundamente en la justicia, porque a mí me ha devuelto la dignidad humana que algo que valoro muchísimo.
Fraude, estafa, abuso de confianza | Grave denuncia contra la madre de Pablo Outes
