Tras la aprobación de ambas cámaras legislativas para renegociar la deuda de la provincia, se abre otra etapa que encarará el ministro de Economía. Las medidas aprobadas por diputados y senadores habilitan a Roberto Dib Ashur a negociar lo que considere pertinente; posiblemente culmine con emisión de más títulos para reemplazar los antiguos.
Además de darle luz verde a Roberto Dib Ashur para que pueda renegociar la deuda con los acreedores y evite el default para Salta, los legisladores, en buena hora, han apuntado duramente contra la gestión de Juan Manuel Urtubey, quien tomó la deuda y le “dejó el muerto” como se dice en la jerga popular a Gustavo. Pablo Outes, ya había calificado de «pillería» el hecho de contraer deudas para que terminen de pagar otros gobiernos.
Desde el oficialismo justificaron, a su vez, el rol de la actual cartera de Economía frente a una deuda multimillonaria, donde lo único concreto parece ser renegociar, o, en el mejor de los casos, conseguir que los acreedores acepten una rebaja de los casi 400 millones de dólares que se deben al momento y que Salta se ve imposibilitada de pagar.
Sin lugar a dudas, no tendrá una tarea fácil el ministro de Economía, ya que todo apunta a que no solo no conseguirá un “descuentito” de la deuda, sino es que es poco probable que consiga, en medio del difícil contexto mundial, una disminución de la tasa de interés anual, que hoy está valuada en un 9,1% anual.
Otro de los factores que entran en juego, además de demorar más aún los plazos para el pago de los vencimientos de la deuda, es que ya en el año 2022 se cancela el tan polémico y cuestionado aún, con pocas certezas sobre qué sucedió con el dinero y las obras, del Fondo de Reparación Histórica del Norte, gestionado en ese entonces por Rodolfo Urtubey (que aún no dio explicaciones sobre las irregularidades en torno a la montaña de dolares que manejó).
Este hecho le abre a Gustavo Sáenz, que gobierna por lo menos hasta 2023, la posibilidad de pedir un nuevo préstamo para alguna obra de gran envergadura para la provincia, ya que las regalías hidrocarburíferas vuelven a estar disponibles.
Pero no solo las regalías hidrocarburíferas serían la posibilidad (o apuesta) de este gobierno, sino que se tienen otro as bajo la manga: Antonio Marocco dejó deslizar la posibilidad de que las regalías sobre el litio podrían ser otra de las garantías que la provincia puede ofrecer para que los capitales extranjeros quieran prestar dinero.
Deuda y más deuda son los elementos que deben rondar la cabeza del gabinete económico de Sáenz, quien además del préstamo de Urtubey, debieron pedir un préstamo al gobierno nacional, dentro del marco del Fondo Fiduciario, por la extrema necesidad de las provincias cuyas recaudaciones han caído a niveles históricos por la pandemia.
El contexto mundial no da un panorama alentador, pero al parecer, Roberto Dib Ashur está dispuesto a “pelear” por la renegociación de una deuda que lastima económicamente a la provincia.
M.A.
