Con un presupuesto millonario, Carlos Abeleira lo que prometía, básicamente, era sistematizar información sobre la pobreza infantil, sin embargo, no dejó nada. Paralelamente, ante el mundo vende un proyecto en el cual se utilizan algunos datos que habrían sido captados con dinero de todos los salteños durante la gestión de Urtubey.

La desaparición de la base de datos de Primera Infancia sirvió para que vuelva a escena un funcionario de Urtubey bastante pesado y no por su destacable trayectoria sino por su capacidad de hacer negocios: Carlos Abeleira.

El hombre que tercerizó la atención de salud mediante la fundación Conin, que sin sonrojarse recorrió el mundo disertando sobre cómo combatir la pobreza infantil, y que manejaba un presupuesto mayor al ministerio de Salud, ahora aparece involucrado en una posible maniobra delictiva: la comercialización de información captada para la labor de políticas públicas estatales.

Algunos señalan que al ser eliminado el ministerio de Primera Infancia, los muchachos de Abeleira se encargaron de borrar todos los datos, a pesar de que los mismos habían sido solventados con dinero de los salteños, y ahora serían parte de su capital informativo.

Con la confirmación por parte de la ministra de Desarrollo Social, Verónica Figueroa, quien reconoció que los datos que el ex ministerio decía sistematizar todavía no aparecen por ningún lado y sumado a que hay fotos donde el propio “Charly”, sin sacarse el ropaje de funcionario, concurrió a eventos internacionales a promocionar un supuesto paquete informativo llamado “Proyecto Horus”, en el cual expone el sistema de información que construyó sobre la población infantil salteña de 1 a 5 años, las sospechas crecieron enormemente.

No es la primera vez que Abeleira, cercano a Carlos Parodi y al mencionado por la justicia Federal en la causa de las facturas apócrifas, Sebastián Gomeza, todos del ya viejo y conocido Grupo Esparta, es señalado en cosas turbias. Ya la diputada Gladis Paredes lo puso contra las cuerdas en otra oportunidad. “Personalmente le pregunté al ministro de Primera Infancia que me diga el objetivo y la meta de ese ministerio”, recordó y dijo los que todos comentan por lo bajo:  “porque lo único que existía eran contrataciones de fundaciones en las que se fue dinero que servía para comprar leche a los niños”.

La funcionaria Veronica Figueroa en una entrevista en El Tribuno comentó que se encuentra elaborando con los relevamientos hechos en las últimas semanas por Atención Primaria de la Salud y algunos Centros de Primera Infancia y que habría “que preguntarle a Abeleira y a los que corresponda” donde escondieron el único trabajo que tenían a cargo.

Los especialistas no dudan en que, frente a la falta de la información relevada, la gestión de Sáenz tenga que judicializar la cuestión. Si la base de datos no aparece, no sería descabellado el hecho de que tras ser borrados los estudios de las computadoras del desaparecido ministerio, ahora estén siendo comercializados como un bien privado.

Mientras los niños siguen muriendo de hambre producto del fracaso de la gestión anterior, al parecer los responsables siguen impunes y, aunque suene impensable, con ganas de seguir contando billetes desde el exterior.

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