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jueves, septiembre 3, 2026

El federalismo berreta de la salud mental salteña (II)

El senador por Chicoana y presidente de la Comisión de Adicción, Tráfico y Consumo Ilícito de Drogas, Esteban D’Andrea Cornejo, el año pasado fue un entusiasta vocero del Grand Bourg.

                                                                                     Por Rodolfo Ceballos (*)

En Radio Infinito, anticipó que para Sáenz, el 2026 iba a ser el tiempo de las adicciones. Respondió así sobre el peso que tiene el problema en la escuálida agenda del rectorado de salud mental salteña.

No pasaron muchos días de aquella rimbombante declaración sanitaria que el grupo de legisladores nacionales del gobierno votó a favor de la reducción de recursos del presupuesto nacional para la salud mental y, por ende, para el Sedronar. El dispositivo de la Nación asiste a los adictos en el barrio San Benito de la ciudad de Salta con un equipo interdisciplinario.

El centro está caracterizado como de “umbral bajo” para el abordaje integral, lo que significa que el acceso es directo y gratuito para personas con consumos problemáticos y sus familias.

Umbral bajo significa que el centro está diseñado para eliminar todas las barreras posibles entre la persona que consume y la ayuda profesional. Cuenta con más de 700 metros cuadrados que incluyen salas multimedia, microcine, estudio de grabación y radio, además de áreas deportivas y comedor. Está integrado por psicólogos, trabajadores sociales, operadores socioterapéuticos y educadores que realizan la «primera escucha» y el acompañamiento continuo.

Salta aporta estadísticas crecientes al consumo nacional de sustancias psicoactivas. En la Provincia aumentó 60% el consumo entre el 2023 y 2025, según dato del diputado provincial y presidente de la Comisión de Adicción, Juan José Esteban, informado en una sesión de la Cámara de Diputados.

En Argentina, la demanda es sideral: hay 300 mil jóvenes que necesitan asistencia. Aún falta hacer pública la demanda oculta, aquella en que los adictos no aparecen en las estadísticas porque no acceden al sistema de salud; por lo tanto, no están registrados.

La motosierra a las finanzas de la salud mental nacional expuso otra vez el federalismo berreta de la rectoría de salud mental de Salta.

Bajo el eslogan partidista “Primero los salteños”, solicita permanentemente más apoyo (de todo tipo) a la Nación para su desangelada política pública en la materia. Mientras tanto, el gobernador ordena sistemáticamente aprobar un presupuesto nacional con quita de recursos destinados a la salud de las provincias.

En Salta, la salud mental se ha partidizado y, simultáneamente, se ha despolitizado; es decir, no está diseñada como Política Pública de Estado. Está convertida en un urgencismo clínico con mezcla de anomia en el sistema que responde al “Primero los salteños”.

La rectoría de salud mental opera una tecnocracia institucional para administrar la crisis -sin abandonar el doble discurso-.

Primero, insiste con el “Primero los salteños” y, luego, convalida que el jefe de toda la administración pública provincial ordene votar quitas en las partidas nacionales destinadas a implementar la ley de salud mental y a fortalecer los abordajes comunitarios, que no llegarán a Salta.

La ley nacional de salud mental exige que al menos el 10% del gasto total en salud se destine a salud mental, mientras que el presupuesto nacional aprobado para 2026 prevé apenas un 1,42%. Ese dato duro, prueba que Salta acompaña sin culpas la política de desfinanciamiento de la salud mental.

La inversión proyectada en salud mental está lejos de los estándares internacionales y locales, lo que especialistas califican como un «desmantelamiento» de la salud mental comunitaria.

¿El senador Esteban D’Andrea Cornejo, con interés en una política pública para los consumos problemáticos, seguirá diciendo a la prensa que el 2026 estará dedicado a las adicciones, después de que Royón y compañía votó a favor de la motosierra?

Hasta tanto, el Sedronar de San Benito tiene problemas de recursos para acompañar el optimismo del senador y no marcar una brecha en el funcionamiento institucional.

¡Tiene la palabra el senador por Chicoana!

 

(*) Periodista especializado en temas psicosociales y en salud mental

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