La incorporación de la Inteligencia Artificial (IA) en el mercado laboral ha generado un debate en torno a su potencial para modificar el rumbo de los empleos actuales. Por un lado, se encuentra la postura de quienes consideran que la IA es un avance más en la carrera de la innovación, que permite a las empresas ganar mercados y conseguir sobreganancias. Por otro lado, existe una visión más crítica que destaca la capacidad de la IA para automatizar tareas y su impacto desigual en la economía.
Un informe reciente del World Economic Forum (WEF) basado en una encuesta a grandes multinacionales concluyó que el 23% de los empleos a nivel global sufrirán cambios en los próximos cinco años a raíz de la incorporación de las nuevas tecnologías en los procesos productivos. Sin embargo, el informe también señala que solo el 5% de los trabajos está bajo amenaza de desaparición total en manos de la IA.
La automatización de tareas de las que se ocupan las computadoras enteramente subiría del 35% actual al 65% para 2027 en los segmentos de información y procesamiento de datos. En cambio, en las tareas vinculadas al razonamiento y la toma de decisiones, esa tasa sería del 35%. Esto sugiere que las mayores oportunidades laborales en los próximos años estarán en sectores vinculados a los nuevos desarrollos tecnológicos, como especialistas en aprendizaje automático e inteligencia artificial, especialistas en sustentabilidad, analistas en negocios inteligentes y en seguridad informática. También crecerán los puestos asociados a las tecnologías de la transición energética, como ingenieros en energía renovable e instalaciones solares.
Por otro lado, los empleos con mayores probabilidades de reducir su peso específico son los roles administrativos, cajeros, empleados de servicio postal, seguridad «tradicional», «data entry», puestos en la línea de producción fabril y vendedores. La encuesta pronostica la pérdida de 26 millones de empleos para 2027 en manos de la IA.
Además de los debates sobre el futuro del trabajo, también se discute la regulación de las nuevas tecnologías y su impacto en la desigualdad socioeconómica. Un informe de la UNCTAD estima que el valor de mercado de las empresas vinculadas a los desarrollos tecnológicos de frontera, entre las cuales está la IA, pasaría de los 1,5 billones de dólares en 2020 a unos 9,5 billones en 2030. Estados Unidos y China dominan el 30% de las publicaciones académicas vinculadas a estos temas y el 70% de las patentes.
El Estado tiene un papel relevante tanto en la generación de espacios académicos y de investigación aplicada para el desarrollo de tecnologías, como en la regulación de su aplicación. En este sentido, la Unión Europea está estudiando un nuevo marco jurídico que apunta a asegurar la calidad de los datos y su transparencia, la supervisión humana y la rendición de cuentas de las empresas de IA, así como abordar cuestiones éticas y los retos de aplicación en diversos sectores.
