El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) declaró «Sitio Sagrado» al volcán Llullaillaco, en la Cordillera de los Andes en la provincia Salta, donde en 1999 fueron hallados los cuerpos congelados, de más de 500 años de antigüedad, de dos niños y una adolescente que se presume fueron sacrificados por los incas.
El hallazgo constituyó un evento de alto impacto en la comunidad científica internacional que originó y terminó por confirmar varias teorías sobre el desarrollo del imperio inca y sus costumbres. Además, los restos momificados de las dos niñas y el niño fueron calificados como los de mejor estado de conservación entre los hallazgos de este tipo en todo el mundo.
La resolución del INAI se fundamenta en que «numerosas comunidades y organizaciones indígenas han solicitado la declaración de Sitio Sagrado a los enterratorios ubicados en el volcán Llullaillaco y la restitución de «La Niña del Rayo’, «La «Doncella’ y «El Niño’, exhumados del centro ceremonial con restos humanos más alto del mundo, a 6.730 metros de altura, en la cumbre del Volcán».
Destaca que el centro ceremonial Llullaillaco es «uno de los más importantes del continente, cuenta con un cementerio comunitario a 4.900 metros de altura, con un camino que incluye edificios que van desde la base hasta la cima, constituyéndose en un centro de ofrendas único en el país».
El antropólogo del INAI Fernando Pepe explicó que «desde la comunidad aborigen Tolar Grande se solicitó la declaración de Sitio Sagrado y la restitución de las chulpas sagradas al Llullaillaco. Nosotros acompañamos estos pedidos en el marco de la ley nacional de restituciones».
«Su exhibición es una de las heridas abiertas que dejó el genocidio indígena», expresó Pepe, quien no hizo referencia a los riesgos que podría correr un hallazgo de tal naturaleza en un circuito altamente conocido por los huaqueros.
«Podemos enumerar la violación de los espacios sagrados, la profanación de las tumbas, la exhibición morbosa de los cuerpos de miembros de un pueblo que sufrió el genocidio colonial y sus ancestros son ahora patrimonio del Estado y la negación de los derechos que amparan a las comunidades, si sumamos la invisibilización de género, lo que no es un dato menor, la cuestión a resolver se hace inaplazable», remarcó.
