Tras la denuncia de aves muertas, se realizó una cuarta inspección a la planta, todavía en construcción, Nitratos Austin, destinada a la fabricación de nitrato de amonio. Participaron Vecinos Autoconvocados, miembros de la empresa y el juez Fucho.
Por disposición del juez Sebastián Fucho, se autorizó una cuarta inspección a las cuatro plantas, que todavía no están en pleno funcionamiento. Fucho dijo que “todo está en orden”.
El énfasis de las declaraciones del juez para defender a la empresa llamó la atención. En conversación con un grupo de periodistas a los que se les permitió asistir a la guiada “visita”, dijo, entre otras cosas, que “todo lo que está puesto, ya está informado, no hay nada que haya sido oscuro o que lo hayan traído por abajo […] lo que está puesto, está puesto porque ha sido autorizado que así sea […] con las aprobaciones de todos los organismos inclusive del RENAR. Hay que salir del barro, pisar en tierra firme para que no nos caiga el barro encima porque estamos patinando en el barro, den un paso adelante, avancemos (…)” en referencia a las constantes denuncias del movimiento de Autoconvocados por el manejo de información fraudulenta, a favor de la empresa Austin.
Además, Fucho instó a que sean los mismos vecinos los que conformen una Comisión de revisión, para que sean ellos mismos los “que se encarguen de revisar, porque esa es su tarea”, una inédita declaración si se tiene en cuenta que quien debe velar por la seguridad de los vecinos es el Estado, porque, se supone, cuenta con el personal necesario.
Respecto a los animales muertos, el juez mintió alegando que fue la empresa la que puso en conocimiento sobre la situación, cuando de hecho, fueron los trabajadores y los pobladores los que pusieron en evidencia la problemática.
Los vecinos le dicen no a Austin
La comisión de vecinos que pudo participar de la visita guiada, señalaron estar totalmente inconformes con la misma, dado que sólo fue “una visita ocular”. Les preocupa, por su parte, la total liviandad con que el juez los acusa de ignorantes en temas ambientales. En ese sentido, Olga Fernández, habitante de El Galpón, indicó que “lo que preocupa es que, analizando el discurso del juez en cada visita de control, casi escuchamos a un cuasi gerente de la empresa”[…] Es preocupante que el juez con un tono muy firme defienda a la empresa (…)”
Los vecinos se sienten cada vez más desprotegidos, porque no son tomadas en cuenta ninguna de las consideraciones de dicha Comisión, y la obra avanza sin ningún problema. “Es preocupante ver el avance al que ha llegado la empresa desde la ilegalidad, desde el momento inicial que entraron las piezas al país, preocupa en gran forma por el tipo de sustancia que ellos van a fabricar. Sabemos que los controles acá nunca han existido y con la producción tampoco esperamos milagros. Es una industria muy delicada, que se instaló en condiciones dudosas, entonces no ofrece ninguna confianza en cuanto a su funcionamiento y a los riesgos que pudiese haber de explosión”
Lo cierto es que Austin ha sumado muchas irregularidades a lo largo de su existencia en la provincia: sólo en la última visita se ha podido constatar que los piletones no son del material necesario para que no filtre nitrato de amonio, por lo que han tenido que improvisar una geo-membrana; no se capacitó a los Bomberos como había prometido la empresa que lo haría; y no existen condiciones óptimas de trabajo para los empleados, dado que muchos se han mostrado preocupado por la aparición repentina de manchas en la piel.
Cuando la planta esté en funcionamiento, gastaría un total de 60 litros de agua por segundo, aunque afirmaron que todavía sólo se están consumiendo unos 28 litros por segundo.
Una vez finalizadas las obras, sólo emplearía a 150 trabajadores, de los cuales 99 serían de El Galpón. En dinero, hasta el momento, la empresa generó 130 millones de dólares en concepto de impuestos y empleos.
El movimiento en contra de Austin
El movimiento autoconvocado denominado “El Tranquerazo” ha denunciado sistemáticamente los impactos en el ambiente que genera la instalación de una planta de este tipo, sobre todo, por la cantidad de agua que se necesita para el funcionamiento de la empresa. En esta ocasión, los vecinos denunciaron, alertados por los trabajadores de la planta en construcción, la presencia de 25 aves muertas en una de las piletas de evaporación.
Desde que se anunció la creación de la planta Nitratos Austin, todo un sector de vecinos de El Galpón se organizó para denunciar los impactos ambientales que dicha planta generaría en la población, sobre todo, la contaminación directa sobre el agua. No obstante, la empresa sorteó todas las denuncias y hasta el día de hoy, sigue avanzando en su construcción.
