La provincia lidera el ranking nacional y tiene departamentos donde más de la mitad del territorio está en manos foráneas. ¿Qué hará Flavia Royón?
El próximo jueves 6 de agosto, el Senado discutirá la eliminación del límite del 15% para la compra de tierras por parte de capitales extranjeros. Un techo que, en los papeles, buscaba poner algún freno. En la práctica, en provincias como Salta, ese límite hace rato que es más una sugerencia que una barrera.
Los números son incómodos. Salta encabeza el ranking nacional con el 11,31% de su territorio en manos extranjeras. Apenas detrás aparecen Misiones (11,29%), San Juan (10,36%), Mendoza (9,06%) y Catamarca (8,22%). Pero el dato grueso se vuelve más punzante cuando se mira en detalle: hay ocho departamentos salteños que directamente superan el límite que la ley todavía fija.
San Carlos, por ejemplo, tiene un 59,79% de su territorio en manos extranjeras. Más de la mitad. Molinos le sigue con el 57,79%. Guachipas alcanza el 33,84%; General Güemes, el 28,82%; La Viña, el 28,22%; Cerrillos, el 24,63%; Cafayate, el 23,11%; y Chicoana, el 16,04%. No son excepciones: son tendencia.
Canadienses, europeos, australianos, chinos. La lista es larga, pero el predominio es claro: capitales estadounidenses pisan fuerte en el mapa salteño. Campos, recursos naturales, territorios estratégicos. Todo bajo la misma lógica: inversión para algunos, cesión para otros.
En este contexto, el proyecto oficialista propone borrar el límite. Formalizar lo que en muchos casos ya ocurre. Legalizar una realidad que, en provincias como Salta, dejó de ser discusión hace tiempo y pasó a ser paisaje.
La pregunta que surge en este debate es qué hará la senadora saencista Flavia Royón. En principio, en el fallido tratamiento del proyecto el mes pasado, la legisladora, señalada por muchos como una lobista de empresas mineras, dio quórum y se aprestaba a votar a favor.
Para el debate del jueves, debido a la fuerte presión social de organizaciones sociales y políticas a las provincias, muchos de los legisladores aliados pusieron en duda el acompañamiento. La salteña no dio señales. ¿Habrá cambiado su voto?
