El actual senador de La Caldera, busca ser reelecto a pesar de anunciar hace más de 10 años que con tres mandatos como intendente y uno como diputado, era suficiente. ¿Qué valor tiene la palabra para los dirigentes saencistas?
En octubre de 2014, el entonces diputado Héctor Miguel Calabró declaró públicamente lo siguiente: “la verdad me quiero ir a mi casa, no quiero ser candidato a nada, me voy a mi casa, dejo los espacios obviamente (…) es una cuestión personal, demostrarme a mi mismo que después de 12 años de intendente y cuatro como legislador son 16 años, es demostrarme a mí mismo que se puede cumplir una etapa de político y no necesariamente tener que jubilarme de político y que la política sea como tu única profesión, como no tener alternativa y tener que seguir porque no te queda otra. Lamentablemente a todos los políticos de mi departamento lo fueron, la gente lo fue, es decir que en alguna reelección que tenían que enfrentar, lo fueron, quiero ser el primero que no lo haga”.
Borrando con el codo
A fines de 2015 Calabró finalizó el mandato como diputado por La Caldera, poco tiempo después, fue designado como secretario de Relaciones Institucionales por el exgobernador Urtubey, cargo que desempeñó sin ninguna relevancia, es decir que era lo más parecido a un puesto de “ñoqui”.
En el año 2021, Calabró, volvió a deshonrar su palabra y se postuló al cargo de senador provincial por el Frente de Todos, logró el objetivo, pero lo primero que hizo fue abandonar ese espacio y se sumó al saencismo, para ejercer como senador del oficialismo provincial.
Dos años más tarde, Calabró volvió a burlarse de su propio anuncio autoimpuesto de retiro de la política y se candidateó a intendente de La Caldera. Perdió por estrecho margen con el actual intendente Diego Sumbay.
En 2025, se postula nuevamente a la senaduría y enfrenta al actual intendente de Vaqueros. Casi como una bofetada de las circunstancias, la presente candidatura conecta inevitablemente con su propia declaración cuando en 2014, en el programa radial “Hablemos de política” dijo que es “como no tener alternativa y tener que seguir porque no te queda otra”.
Si los vecinos de La Caldera tienen un poquito de memoria y exigen coherencia, Calabró está muy de caer en su propio vaticinio.
