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domingo, octubre 11, 2026

En Salta, los “influencers” libertarios continuaron con el agravio a periodistas

Es conocida la creciente hostilidad de este grupo fanatizado hacia el periodismo profesional. Ahora, de la mano de Emilia Orozco, montaron el circo en un teatro salteño.

En las últimas semanas los libertarios, encabezados por el propio presidente Javier Milei viene atacando a la prensa profesional por no pensar como ellos. La hostilidad hacia diferentes periodistas fue creciendo y los ataques son constantes. Ahora, de la mano de Emilia Orozco, algunos de los principales “influencers” de ese espacio llegaron a Salta para continuar con los agravios y difamaciones.

En un teatro del centro salteño “figuras” como “el Gordo Dan”, uno de los exponentes más ruidosos de este espectro ideológico, fue el principal disparador de ataques contra periodistas. Este comportamiento, lejos de ser aislado, refleja una tendencia preocupante dentro del discurso libertario más radical.

El Gordo Dan, conocido por su presencia mediática y su retórica encendida, ha utilizado plataformas digitales para desacreditar periodistas que cuestionan la coherencia de las propuestas “libertarias”. A menudo, sus intervenciones están cargadas de insultos, descalificaciones personales y teorías conspirativas sobre la supuesta connivencia entre medios y estructuras de poder. Eso es lo que se vio en nuestra provincia, a donde llegaron, supuestamente, para apoyar a los desconocidos candidatos de La Libertad Avanza en Salta.

En ese encuentro, los libertarios, incluso, llegaron a utilizar a un niño que saltó a escena, recordando una anécdota con Milei. La utilización de los niños en la política fue ampliamente cuestionada por los libertarios que ahora les parece “tierno”.

El problema de estos ataques de gente absolutamente fanatizada se agrava cuando estos ataques trascienden lo verbal y se traducen en acoso sistemático, tras ser señalados por ahora dirigentes como el “Gordo Dan” en sus transmisiones en vivo o publicaciones en redes.

Este tipo de hostigamiento digital tiene efectos reales: periodistas que optan por autocensurarse, medios que reducen su cobertura crítica, y un público que empieza a ver al periodismo como enemigo en lugar de aliado democrático.

Paradójicamente, el movimiento libertario suele proclamarse como defensor acérrimo de la libertad de expresión. Sin embargo, en la práctica, esta defensa parece ser selectiva. Mientras se exige un espacio irrestricto para sus propias ideas, se busca marginar o deslegitimar toda voz que cuestione o incomode. Así, la libertad se convierte en una bandera hueca, manipulada según conveniencia política.

En un momento donde la información veraz y el periodismo crítico son más necesarios que nunca, resulta esencial denunciar estos comportamientos y exigir responsabilidad a quienes, como el Gordo Dan, confunden la libertad con el atropello. Defender a los periodistas no es una cuestión ideológica, sino una necesidad democrática básica para preservar el derecho de todos a estar informados.

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