En la provincia de Salta nombrar enero es comenzar con la muerte violenta de Graciela Flores de 44 años, madre de cuatro hijos, apuñalada por su pareja en la vía pública; y la adolecente Wichì, Nancy Villa de 14 años quien se encontraba embarazada y fue asesinada con un arma blanca por un joven en la Comunidad Misión La Loma. Por Jacqueline Manoff(*)
“Que se acabe el silencio, que se acabe;
Que se caigan los muros de todas las cocinas donde haya sufrimiento
Que se acabe el silencio que se acabe
Hoy hemos despertado revoltosas
Sacudimos las sábanas y apoyamos los pies firmes sobre la tierra
El corazón que parecía que iba a estallar
Acaba de hacerlo
Que se acabe el silencio que se acabe”
Versos de Sandra Moran Poeta y activista guatemalteca
Los femicidios constituyen graves violaciones a los derechos humanos y se traducen en la expresión de las formas más extremas en que se refleja la violencia de género hacia las mujeres. Son los Estados quienes deben tomar todas las medidas necesarias de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar estas violencias a través de políticas públicas.
En ellas, el acceso a derechos, la inclusión social y el involucramiento de las comunidades y pueblos indígenas es urgente y esencial como descentrar la mirada para ampliar la visión. Reflexionar sobre cómo la forma de entender el presente y sus problemas, están impregnadas de una racionalidad colonial/colonizadora que en el decir de la investigadora Florencia Brizuela González son lógicas que lejos de estar superadas; se actualizan de manera constante y operan en todos los ámbitos de nuestras vidas.
Desde 2014 la Provincia de Salta se encuentra declarada en Emergencia Pública en Materia Social por Violencia de Género. Asimismo, durante el año 2020 se ha sumado a tal emergencia, la sanitaria. Poder nombrar nuestro presente es tan necesario como la presencia del Estado en cada nombre. El informe anual 2020 publicado por el Observatorio de Violencias de Género contra las Mujeres permite dimensionar algunos aspectos de las violencias con motivo de género en nuestra provincia.
Señala tal documento, que la demanda estatal por parte de personas en situación de violencia, ha registrado entre enero y septiembre de 2020 en la OVFG, un total de 15.437 casos ingresados y un total de 20.830 víctimas de violencia asentadas. Se registra además, que entre enero y septiembre de 2020, el Sistema de Emergencias 911 recibió 58.363 llamadas por “violencia familiar en curso”, 5.061 por “violencia de género” y 482 por “violencia familiar histórica” con un aumento y una dinámica diferenciada entre los meses de marzo a mayo respecto a años anteriores.
A su vez, el Ministerio Publico Fiscal ha reportado entre enero y octubre de 2020 , 6.089 denuncias por violencia de género en Distrito Centro y desde la Secretaría de Derechos humanos a través del Polo Integral refieren a un total de 5.741 prestaciones presenciales entre enero y octubre de 2020; aclarando, que dadas las circunstancias especiales del aislamiento social preventivo y obligatorio, hubo de reforzarse la atención por llamada telefónica y asistencia por Whtsapp. Destaca también el informe, que el vínculo repetido con mayor frecuencia entre denunciante y denunciado, es el de “ex pareja” en primer lugar. Luego el de “familia extendida” o “familia nuclear” y luego el de “pareja”.
Finalmente, en cuanto al número de femicidios ocurridos entre enero y octubre de 2020, se registran nueve casos y uno en proceso de determinación. Asimismo se anuncia la confección de un Registro de Trans Femicidios/Travesticidios o Crímenes de odio por orientación sexual disidente social, el que ha de llevarse adelante en consenso e información aportada por parte de ONGs que representan a personas de la diversidad sexual.
Nombrar
El concepto de femicidio es histórico y es político al inscribirse entre las violencias de género contra mujeres y niñas. Se trata de crímenes surgidos de la desigualdad y de la discriminación como de entre las relaciones asimétricas de poder que aun perduran entre los géneros. Según la CEDAW detrás de cada episodio de violencia de género existe un fenómeno cultural de discriminación sistemática hacia las mujeres e identidades no binarias cuando se trata de transfemicidios o travesticidios. Existe un complejo entramado cultural a través del cual se legitima especialmente sobre el cuerpo de mujeres e identidades disidentes un abanico de violencias que perpetúan las desigualdades.
El término femicidio fue llevado al ámbito internacional, ante el Tribunal de Crímenes contra las Mujeres de Bruselas por Diane Russell en el año 1976. Posteriormente, la antropóloga mexicana Marcela Lagarde al traducir a Russel al español, desarrolla la voz de “feminicidio” como el acto de matar a una mujer por el hecho de su pertenencia al sexo femenino imprimiendo a su vez, sobre este concepto, el significado político de la responsabilidad del Estado respecto de tales crímenes al favorecer su impunidad histórica y con ello el incumplimiento de obligaciones internacionales de garantía, prevención, investigación, sanción, y abordaje integral.
“En el año 2008 no existían registros oficiales en Argentina. Desde la Casa del Encuentro entendimos que esto era un problema y que lo que no se nombra no existe. Los medios de comunicación cuando una mujer era asesinada por su pareja lo titulaban como crimen pasional. Un eufemismo para nombrar la violencia de género. Si no existen estadísticas de violencias de género en nuestro país ¿de qué manera se generarían las políticas públicas para comprenderlas, para acompañarlas, para asistirlas? Allí es que decidimos comenzar a realizar los informes de femicidios, nuestro compromiso era nombrarlas. Contar lo que les hicieron. Las injusticias que padecieron y también acompañar a sus familiares, pedir justicia por ellas, por sus hijas por sus hijos” (Fragmento discurso Ada Rico- Diciembre 2020- Presentación Libro 10 años de informes de femicidios en la Argentina/Por Ellas – Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano” – Asociación Civil La Casa del Encuentro.)
En Argentina, recién en 2012 se reconoce e incorpora la figura del femicidio dentro del Código Penal al sancionarse la ley 26.791 que modifica su artículo 80. También aquí se introduce el reconocimiento de crímenes de odio por motivos de género u orientación sexual, identidad de género o su expresión. En tal sentido, los términos travesticidio/transfemicidio se incorporan para poder nombrar lo que hasta el momento ocupa el lugar del silencio. En palabras de Ada Rico antes citada: “Si no existen estadísticas de violencias de género en nuestro país ¿de qué manera se generarían las políticas públicas para comprenderlas, para acompañarlas, para asistirlas?”
El Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano” comenzó a trabajar en el primer registro de femicidios del país incluso antes de que el Estado empezará a hacerlo. Poner palabras a la muerte violenta significa desnaturalizarla y reconocerla. En tal sentido, cabe nombrar también entre estas líneas, a Amancay Diana Sacayán, activista defensora de derechos humanos quien fuera una de las primeras personas en recibir un DNI con su identidad autopercibida conforme a la ley de identidad de género 26.743. Brutalmente asesinada, su caso permitió que en el ámbito de la justicia penal por primera vez se utilizara la figura de transfemicidio en una sentencia judicial.
Utilizar terminología propia según Radi y Sardà significa “reconocer a estos crímenes como una expresión de violencia de género ampliando su espectro de modalidades y victimas. También permite atender las condiciones de opresión sistémicas; es decir las formas en que poblaciones enteras son y terminan siendo excluidas de las oportunidades de vida –tales como la educación, el empleo, la vivienda, la salud y la alimentación-. Permite además entender esta distribución deficiente de las oportunidades de vida como un dispositivo de producción de muerte prematura y violenta. Importa asimismo la responsabilidad del Estado orientada al desarrollo de políticas públicas integrales para el abordaje y erradicación de las violencias.”
NI UNA MENOS
¡VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS!!!
(*) Abogada. Docente. Poeta
