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miércoles, septiembre 23, 2026

Hambre en los barrios populares: casi la mitad pasó un día entero sin comer por falta de plata

El dato surge de un nuevo informe del Instituto Periferias. En Salta, Ignacio Palarik advirtió que la situación se replica y muestra hasta dónde llegó el deterioro de los ingresos.

La falta de dinero ya no se traduce solamente en dejar de comprar algo, achicar una porción o reemplazar un alimento por otro más barato. En los barrios populares relevados por el Instituto Periferias, el 42,3% de las personas reconoció haber pasado un día entero sin comer porque no tenía plata. El relevamiento, realizado durante agosto sobre 5.088 personas de 15 provincias, vuelve a poner sobre la mesa la dimensión del deterioro de los ingresos familiares.

Ignacio Palarik, referente del Instituto Periferias en Salta, explicó que los números nacionales también permiten observar lo que sucede en los barrios de la provincia. “El 42,3% de los habitantes de barrios populares dejó de comer durante todo un día por falta de dinero. Es una de las expresiones más graves de inseguridad alimentaria”, señaló.

El dato aparece acompañado por otros indicadores que muestran que no se trata de situaciones aisladas. El 75,4% de los relevados afirmó que los ingresos de su hogar no alcanzan para cubrir los gastos mínimos, mientras que el 53,8% declaró que en algún momento su familia se quedó sin alimentos. Es decir, para más de la mitad de los hogares consultados hubo momentos concretos en los que directamente no hubo comida suficiente.

La estrategia para intentar llegar a fin de mes también tiene consecuencias sobre la alimentación. El 67,8% aseguró que tuvo que comer menos de lo que consideraba necesario por falta de dinero y el 57,3% dijo haber sentido hambre sin poder comer porque no tenía los recursos suficientes. La cadena es bastante clara: primero se achican las compras, después las porciones y, finalmente, aparecen jornadas completas sin comer.

En Salta, Palarik ya había advertido que los indicadores sociales relevados por Periferias se encuentran en línea con la situación nacional. En agosto, al presentar otro informe del instituto, había señalado que el endeudamiento también se convirtió en una herramienta para sostener los gastos básicos: casi el 60% de las personas relevadas tenía algún tipo de deuda y, dentro de ese universo, una parte importante había pedido dinero para comprar alimentos.

Ahora el nuevo relevamiento muestra la otra cara de ese mismo problema. Cuando el crédito, la tarjeta, el préstamo de un conocido o una changa ya no alcanzan, la variable que termina ajustándose es la comida. Y el dato más crudo del informe no necesita demasiada explicación: cuatro de cada diez personas consultadas dijeron que hubo al menos un día en que no pudieron comer porque no tenían dinero.

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