Los diputados que responden al gobernador volvieron a cerrar filas con el oficialismo y ayudaron a que el proyecto se convierta en ley. En Salta se aferran a la boleta electrónica.
Según la Real Academia Española de la Lengua la hipocresía es el “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”. El hipócrita es un mentiroso que sabe combinar a la perfección el disimulo con la simulación o ficción. Muestra lo el otro que quiere ver, y lo hace sólo por su propio interés. ¿Dónde podemos encontrar la hipocresía? Sin dudas, y en gran medida, entre los diputados nacionales que responden al gobernador.
Otra vez, Pablo Outes, Pamela Calletti y Yolanda Vega, que sigue sin hablar en el Congreso, se alinearon con el oficialismo y votaron a favor de la Boleta Única Papel. Lo paradójico es que estos legisladores no quieren saber nada con que se implemente este sistema en la provincia. Hay varios proyectos en el parlamento local y el saencismo se niega a avanzar. Aseguran que “la gente” los para en la calle y le piden “por favor” que no cambien el sistema electoral en la provincia, a pesar de que no son pocas las denuncias por irregularidades en ese sistema.
A pesar de ello, no llamó la atención el sentido del voto del trío Outes, Calletti y Vega a favor de un Gobierno que mostró como un triunfo propio el cambio de sistema electoral. Y no llama la atención, porque desde hace varias sesiones se muestran alineados a los intereses de La Libertad Avanza. Pasó con el veto a los jubilados y con la Ley Bases, traicionando descaradamente a sus votantes (todos ingresaron por Unión por la Patria).
Teniendo en cuenta esto, en realidad, tampoco llama la atención la hipocresía con la que se manejan en estos temas. Porque, al final de cuentas, el saencismo es eso: un rejunte de hipócritas que solamente se mueve por intereses propios, por poder, y no por mejorarle la vida a miles de familias salteñas que cada vez la pasan peor.
