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jueves, agosto 20, 2026

La Secretaría de Cultura entre renuncias, vacancias, ausencias y violencia laboral

Diego Ashur Mas, el funcionario del área, acumula una serie de desaciertos y aseguran que se acostumbró a bloquear gestiones, adoptando los métodos de la coordinación del Grand Bourg.

La Secretaria de Cultura ha perdido el brillo que la caracterizaba y se ha opacado con los personajes que la manejan. A muchos les llama la atención que Ashur no atienda prácticamente a nadie, tarea que asumieron Majo Fascio y Mónica Galarza, dos de sus colaboradoras que también son destinatarias de duros cuestionamientos por la arbitrariedad con las que se manejan.

Promediando el año, la situación no es óptima ya que se produjo una resonante renuncia en la conducción del Ballet de la Provincia y el alejamiento del Maestro Daniel Elías, dejó expuesta a la gestión. A eso se le suma la tardanza en cubrir vacantes en ese Cuerpo Artístico y el hecho de que el Director de la Orquesta Sinfónica, Gonzalo Hidalgo, no viva en Salta y genere un costo en viáticos (vuelos internacionales y de cabotaje, catering y hoteles), casi equivalente a su sueldo.

Esta última circunstancia no es simplemente un detalle, en la normativa vigente, está incorporada la obligatoriedad de la residencia de quien conduce la Sinfónica por la requisitoria de dirigir más del setenta por ciento de las presentaciones, lo cual, también demanda su presencia en los ensayos, además de «fijar residencia permanente» en la ciudad de Salta.

Por otra parte, un director foráneo no aporta al propósito inicial de Sinfónica en su creación, que debe ser el espacio al que aspiren llegar salteños y salteñas que apuesten por la excelencia artística y musical en sus carreras.

Malos tratos

En un principio los empleados se sentían esperanzados que un par, haya llegado a ese puesto. Pero no pasó mucho tiempo hasta que el poder demostró otra faz de Diego Ashur.

En la Casa de la Cultura se comenta que el secretario dejó sus obligaciones y su cargo en manos de dos mujeres conocidas por ser violentas en su trato,  sus coordinadoras, Majo Fascio y Mónica Galarza, la primera a pesar de hablar con lenguaje inclusivo, cree aún en la fuerza del látigo y la mano dura, ejecutando un claro accionar de violencia laboral y maltratos

Con poco para ofrecer y sin propuestas, Ashur se apoyó en los empleados que querían un cambio,  y hacían todo lo posible por ver a cultura brillar otra vez,  sin embargo,  el desgano ha vencido toda esperanza, por los reiterados malos tratos de estas mujeres, enviadas por el mismo secretario, a atacar el personal, con métodos de control en muchos casos innecesarios.

Hoy ya sin quién lo acompañe, pretende su principal objetivo es conservar el cargo, a pesar de haberse convertido en “un funcionario que no funciona”, esto no sólo por haber delegado muchas tareas en dos cuestionadas colaboradoras, sino también por haberse acostumbrado a bloquear las peticiones y gestiones, sobre todo las que demandan presupuesto. Para ello, tiene cierto aval de quien maneja los hilos administrativos a nivel central.

La esperanza sólo regresa a los pasillos de la Secretaria con la mirada puesta en diciembre y el cambio de gestión.

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