El coordinador político del Gobierno y precandidato a diputado coincide con el macrismo en que se debe aplicar un ajuste estatal. No pregona con el ejemplo: su área tiene más dependencias que los Ministerios.
Pablo Outes dijo que “entiende técnicamente” la afirmación de Patricia Bullrich acerca de que “no puede haber provincias que tengan más empleados públicos que privados”. Sin embargo, planteó que se debe tener en cuenta que Juntos por el Cambio no hizo ninguna «transferencia de industria, no han tenido ninguna política para generación ni de parques industriales, ni de infraestructura, ni de energía”.
“Es muy difícil, si no se hace un cambio estructural, que el Estado deje de tener tantos empleados y se transfieran al sector privado (…). No puede ser que la gente este toda metida en los gobiernos. Y vamos a tener que luchar, y desde que hemos llegado con el gobernador Gustavo Sáenz nos hemos hecho la propuesta, pero no es una ecuación- uno más uno, es dos- cuando no tenes un sector privado que te absorba”, añadió Outes.
De acuerdo con el coordinador de Enlace y Relaciones Políticas del Gobierno y precandidato a diputado nacional por el frente “Unión por la Patria” el Estado “tiene que ser chico y efectivo”, según dijo en una entrevista televisiva. Así, Outes manifestó sus posturas políticas ambivalentes y, además, expuso una contradicción que toca de lleno su fibra personalísima.
Sucede que Outes no pregona con el ejemplo: el área que tutela cuenta con 4 Secretarías, 8 Subsecretarías, 2 Agencias y una Representación de Relaciones Internacionales. Son quince dependencias cuyas tareas se superponen con los alcances de otros organismos. De hecho, tiene más despliegue institucional que casi todos los Ministerios (a excepción de la cartera de Gobierno, Derechos Humanos y Trabajo, que tiene 19).
En ese largo listado de funcionarios se encuentran designaciones que responden a motivaciones personales, como el caso de la Agencia de Contención y Desarrollo Comunitario que dirige Pablo Guillermo Peñalba, amigo y confidente de Outes, quien sigue trabajando junto a él en el sector privado. Se trataría del mismo Peñalba que, en el 2012, permanecía prófugo tras ser acusado de haber presuntamente sustraído soja y maíz de un predio de la firma Terrasol en Córdoba, mercadería valuada en 14 millones de pesos, precisa La Voz.
En la pyme estatal del “Loro” Outes se sumaron también su primo Matías Canepa como ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología- asumido tras dejar la banca en Diputados- y Marianela Pérez, pareja del Coordinador Político, quien fuera designada como coordinadora general del Ministerio de Desarrollo Social. Todas las designaciones del círculo íntimo de Outes son estratégicas: se dieron en dependencias que cuentan con una buena dotación de fondos públicos.
Por otro lado, las quejas de Outes sobre la falta de un sector privado que “absorba” esos trabajadores de la administración pública que deberían ser despedidos al achicar el Estado se contraponen con su CV: los cinco antecedentes que figuran en la web oficial están vinculados al Estado. Y solamente uno de ellos fue por voto popular. Si se tuviera en cuenta el crecimiento de su empresa de adoquinado al compás de esa trayectoria política, la contradicción se profundizaría, pues achicar el Estado implicaría recortar obra pública.
Lo contradictorio de Outes no descansa en su posición cambiante (de apoyar a Cambiemos a ser parte de Unión por la Patria, espacios antagonicos) en materia de política partidaria, sino más bien en su discurso que combina la exigencia de un Estado chico habiendo promovido designaciones estatales de amigos y familiares. Una tijera selectiva propia de alguien que hasta parece haber olvidado sus orígenes.
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