La exgobernadora de Buenos Aires elogió a la referente del PRO por regresar a Salta para “recuperarla” de patrones feudales. El nexo que las une más allá de lo político: atribuirse ser superiores a los propios ciudadanos.
María Eugenia Vidal fue gobernadora de la Provincia de Buenos Aires y luego de ser derrotada por el gobernador peronista Axel Kicillof decidió cruzar la avenida General Paz para ser candidata a diputada por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ahora Vidal quiere ser candidata a presidenta y para fortalecer su empresa eligió a Inés Liendo como su pata política en Salta.
Liendo es de Salta, pero vivió varios años en Buenos Aires, donde se graduó de abogada y comenzó a militar en el PRO. Gracias a sus contactos porteños y a la organización de las marchas anti-cuarentena en plena pandemia obtuvo la bendición del expresidente Mauricio Macri para que sea candidata a gobernadora. Sin embargo, la militante salto-porteña fue eclipsada en el armado electoral tras protagonizar cruces verbales con sus principales integrantes.
En una publicación en sus redes sociales Vidal elogió a Liendo y dijo que “en equipo” van “a devolverle la esperanza a cientos de miles de salteños”. “Sabía que algún día iba a volver para luchar contra la desigualdad, la miseria y la pobreza que generan los feudos peronistas atornillados al poder”, sostiene Vidal al recordar que Liendo volvió en 2019 “más comprometida que nunca”.
Más allá de ser dirigentes del PRO, Vidal y Liendo tienen una coincidencia: son candidatas en ciudades cuyas culturas e idiosincrasias les son ajenas, pero que al mismo tiempo se permiten cuestionar con ánimos de superioridad ante una ciudadanía que nació, que creció y que morirá en su tierra. Tierra que aman de verdad y no utilizan para sacar algún rédito político.
