A ocho años del brutal femicidio de Jimena Salas, el proceso judicial que debía comenzar esta semana sufrió un giro inesperado: el principal imputado, Javier Nicolás Saavedra, apareció muerto en la Alcaidía General, justo antes del inicio del juicio oral. El abogado Marcelo Arancibia, querellante en la causa, ofreció detalles en diálogo con FM Infinito, denunciando graves falencias en la estructura penitenciaria y dudas sobre la investigación.
Según contó el letrado otro interno encontró a Saavedra: “ya había perdido mucha sangre en el baño de la Alcaidía», dijo . El acusado fue trasladado de urgencia al Hospital del Milagro pero “murió antes de llegar”.
“Entró con vida y lo devolvieron muerto”, sintetizó y mencionó que el médico forense confirmó que había una única herida, no en el codo como se dijo inicialmente, sino “en la parte externa del codo, donde hay muchas venas”, de aproximadamente siete centímetros de profundidad.
Arancibia también dijo que el medico forense le comentó que en el bolsillo del jogging de Saavedra se habria encontrado un papel manuscrito, cuyo contenido se desconoce. Este punto, según Arancibia, deberá confirmarse oficialmente con la fiscalía.
Asimismo enfatizó que Saavedra jamás dio indicios de quitarse la vida. En las visitas de los últimos días lo describía seguro de su inocencia:
“Me decía: Doctor, yo creo mucho en Dios. Yo sé que no he cometido absolutamente nada de lo que dicen que hice. Vamos a demostrar en el juicio”.
Denunció que faltó custodia y que el tiempo transcurrido tras el incidente fue excesivo: Saavedra ingresó al baño cuando otro interno salió; pasaron más de treinta minutos sin que se le prestara atención. Alguien advirtió que salía agua mezclada con sangre por debajo de la puerta. No había presencia de guardias.
“No menos de 30 minutos estuvo desangrándose”, reclamó y consideró que “es gravísimo que a tan pocas horas del juicio no se extiendan las medidas para preservar la vida del detenido”.
El abogado también hizo hincapié en que esto evidencia falencias estructurales, no solo en este caso, sino en lo que respecta al sistema carcelario en general, que “debería custodiar y resocializar, y no exponer a esta clase de situaciones”.
Finalmente, dijo que “en vida, en el momento más trascendental del proceso no se puede pretender minimizar responsabilidades ni diluir acusaciones del personal penitenciario. Estoy dispuesto a aportar todas las pruebas que sean necesarias… pero ha habido negligencia, un descuido institucional ante lo que el sentido común obliga a prevenir”.
