Una diputada provincial expuso en redes a sus propios compañeros de espacio y dejó al desnudo las tensiones internas por el alineamiento obsceno del Grand Bourg con la agenda de Javier Milei.
Las grietas dentro del oficialismo salteño ya no se disimulan ni con disciplina partidaria ni con sonrisas protocolares. Esta vez, la diputada provincial Mónica Juárez decidió ventilar el malestar en público y apuntó directo contra los tres diputados del saencismo en el Congreso nacional: Pablo Outes, Bernardo Biella y Yolanda Vega. “¿Y si hoy hacen Patria y se resfrían?”, escribió con ironía mientras se debatía la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei.
El dardo no fue casual ni inocente. Desde hace meses, distintos sectores del espacio que conduce Gustavo Sáenz vienen mostrando incomodidad con el respaldo casi automático a la Casa Rosada. La reforma laboral funcionó como catalizador de esas tensiones, sobre todo entre quienes deben convivir en territorio con trabajadores, gremios y estructuras estatales que miran con recelo cualquier recorte de derechos.
La publicación de Juárez no quedó aislada. Funcionarios de peso dentro del gabinete también dejaron trascender matices, entre ellos la ministra de Educación Cristina Fiore y el ministro de Economía Roberto Dib Ashur, además de legisladores provinciales que, sin romper formalmente, empezaron a practicar un nuevo deporte: despegarse sin que parezca una ruptura. Un equilibrio incómodo entre la obediencia institucional y la supervivencia política.
El mensaje de Juárez incluyó además una exhortación explícita: pidió a los diputados nacionales del propio espacio que voten “unita a favor de los trabajadores”.
La escena resulta singular porque no proviene de la oposición ni de un aliado circunstancial, sino de una dirigente que forma parte del mismo dispositivo político que llevó a esos legisladores al Congreso. En términos menos elegantes: una interpelación pública entre socios.
En los pasillos del poder provincial, la discusión no pasa solo por la reforma laboral sino por el costo político de sostener un alineamiento sin matices y obsceno con un gobierno nacional que avanza con motosierra en mano.
