La diputada oficialista apuntó contra la gestión educativa de Cristina Fiore y advirtió sobre docentes sin trabajo, escuelas sin personal y falencias que también afectan al norte provincial.
Las irregularidades que rodean a la denominada escuela fantasma siguen sumando cuestionamientos y ya no quedan circunscriptas a las denuncias de docentes o a las críticas de la oposición. Esta vez fue la diputada provincial por el departamento San Martín, Mirta Miller, quien expresó su preocupación por lo que sucede en el área educativa que conduce Cristina Fiore y calificó la situación como “gravísima”, al tiempo que describió un escenario de desorganización, falta de personal y problemas que afectan directamente a las comunidades educativas.
En una entrevista con FM Infinito, Miller fue contundente cuando le preguntaron por la gravedad de los hechos denunciados en Educación. “Para mí sí, totalmente. Está todo mal. Hay cosas que realmente tienen que darle importancia, no le dan. Esto es gravísimo”, sostuvo y pone el foco sobre una gestión que viene acumulando cuestionamientos por las decisiones administrativas y el funcionamiento del sistema educativo provincial.
Uno de los puntos más delicados señalados por la diputada fue la situación de los docentes que quedaron sin trabajo. “Hay docentes desocupados que han dejado cesantes, es gravísimo, porque hay muchos que no lo merecían”, afirmó. Incluso mencionó las consecuencias personales que, según relató, provocaron algunas de esas decisiones: “Hubo docentes que quisieron suicidar porque no tienen trabajo”.
Al referirse específicamente a la escuela fantasma, Miller explicó que se trata de espacios educativos destinados a adultos, a los que identificó como aulas satélites y no como establecimientos escolares independientes. “No son escuelas, son aulas satélites que le dicen”, señaló. Sin embargo, lejos de relativizar la situación, la diputada insistió en que el problema debe leerse dentro de un cuadro más amplio de necesidades educativas que siguen sin respuesta.
La discusión sobre la creación y el funcionamiento de estos espacios, atravesada por las irregularidades administrativas denunciadas, vuelve a poner bajo la lupa los procedimientos utilizados por el Ministerio de Educación para organizar la oferta educativa.
Miller también apuntó contra la falta de personal de maestranza y las condiciones en las que funcionan algunas instituciones. “Hay escuelas que no tienen ordenanzas y las que tienen ganan 100 mil pesos y por gestión de los intendentes”, describió. Además, cuestionó que las vacantes no se cubran cuando los trabajadores se jubilan: “Los ordenanzas se jubilan y no se vuelven a nombrar”. La falta de personal no es un detalle menor en establecimientos que necesitan garantizar condiciones básicas de higiene, mantenimiento y funcionamiento cotidiano, y que terminan dependiendo, según la legisladora, de gestiones municipales para cubrir necesidades elementales.
La situación del norte provincial también apareció entre sus preocupaciones. Miller advirtió que “hay muchos robos en las escuelas” y denunció que “se llevan la comida de los niños”, una realidad que agrega otro problema a instituciones que ya deben afrontar carencias de personal y recursos. Sus declaraciones amplían el alcance de los cuestionamientos a la política educativa provincial y muestran que, más allá de las particularidades de la escuela fantasma, las dificultades que describe abarcan distintos aspectos de la vida escolar.
