Los familiares sostienen que hubo negligencia médica, abandono del paciente y manipulación de la historia clínica. Además, denunciaron presuntas presiones sobre enfermeros que deberán declarar ante la Justicia.
La muerte de Matías Héctor Tejada, de 40 años, desató una fuerte conmoción en General Güemes y derivó en una denuncia por presunta mala praxis contra el Hospital Joaquín Castellanos.
Su hermano, Facundo Tejada, en diálogo con Infinito FM aseguró que el paciente ingresó por un fuerte dolor abdominal y falleció días después de dos cirugías, tras permanecer internado en una sala común pese a la gravedad de su cuadro.
«Mi hermano entró con un dolor abdominal y nos lo entregaron en una bolsa de plástico», resumió.
Dijo que el primer diagnóstico fue un simple cólico. Días después volvió al hospital por el agravamiento de los dolores y, pese a que la familia sospechaba una apendicitis, les informaron que no había cirujanos de guardia.
«Nos dijeron que no había cirujanos. Quedó internado y recién al otro día lo operaron», recordó. Tras la primera intervención, los médicos les comunicaron que se trataba de una apendicitis común. Sin embargo, la evolución clínica fue empeorando.
«Lo querían dar de alta cuando tenía 41 grados de fiebre, vomitaba todo el tiempo y él mismo decía que no se sentía bien», denunció.
Facundo sostuvo que el cuadro obligó a una segunda cirugía, esta vez realizada por una médica llegada desde el Hospital Oñativia de Salta.
«Ella nos dijo que iba a intervenir porque, para ella, no habían hecho bien su trabajo», afirmó.
Según la familia, durante esa operación se detectó una infección generalizada que, aseguran, nunca había sido informada.
«Le llamó la atención que no estuvieran asentadas placas, tomografías ni estudios en la historia clínica», señaló.
También cuestionó que, pese a la gravedad del cuadro, Matías permaneciera internado en una sala común.
«Tenía que estar en terapia intensiva y lo dejaron en una sala común con un suero. Ni un enfermero iba a verlo», sostuvo.
La familia ya presentó una denuncia penal y asegura contar con documentación que respaldaría sus acusaciones. «Estamos totalmente convencidos de que fue una mala praxis», afirmó.
Además, denunció presuntas irregularidades en la documentación médica. «Tenemos historiales clínicos cambiados. Hay papeles que fueron modificados y ahora quieren decir que mi hermano ingresó con otro cuadro, cuando eso nunca nos lo comunicaron», expresó.
Uno de los planteos más delicados apunta al funcionamiento interno del hospital. Facundo aseguró haber recibido llamados de trabajadores del establecimiento que, según dijo, estarían siendo presionados antes de declarar ante la Justicia.
«Hay enfermeros que me llamaron para decirme que están sufriendo aprietes del gerente para que declaren de otra manera. Tienen miedo de perder el trabajo», denunció.
Hasta el momento, esa acusación no fue corroborada por fuentes judiciales ni por las autoridades del hospital.
El hermano de Matías también cuestionó el estado general del Hospital Joaquín Castellanos y reclamó una intervención. «El hospital está totalmente abandonado. La gente entra bien y sale en bolsa», sostuvo.
Finalmente, aseguró que la familia continuará impulsando la investigación. «No vamos a parar hasta que haya justicia. Queremos que los responsables respondan y que mi hermano no sea una víctima más», concluyó
