Los misioneros se enojaron con el gobernador y dejaron a los salteños fuera del bloque de Innovación Federal en la cámara baja nacional. El saencismo armaría un bloque en solitario.
Las andanzas del saencismo en el Congreso nacional, en su intento por mostrarse como “operadores” de la política nacional parecen haber llegado a su fin, luego de que los legisladores de la provincia de Misiones, bajo las órdenes del exgobernador, Carlos Rovira, decidieran inscribir el bloque Innovación Federal en la Cámara de Diputados sin presencia salteña. El enojo es con el gobernador Gustavo Sáenz, quien en su afán por mostrarse con una buena musculatura política, abarcó más de lo que estaba a su alcance.
El primer movimiento de los misioneros se dio el jueves de la semana pasada, cuando pegaron el faltazo a la reunión que organizó Sáenz en la Casa de Salta en Buenos Aires, en donde habían invitado a varios gobernadores con la intención de armar un bloque que aísle todavía más al peronismo.
Sáenz ya había mostrado esa intención ante Casa Rosada y obtener así algún favor de Javier Milei. Sin embargo, quiso ocupar un espacio para el que no solo no está preparado, si no que intentó venderse como “confiable”. Eso es justamente lo que la mayoría de los gobernadores que estaban cerca pusieron en duda: Porque Sáenz intentó ir más allá y sumar -sin consulta- a ex libertarios como los diputados Oscar Zago, Carlos D’Alessandro y Marcela Pagano. Esto generó una fuerte desconfianza y empezaron a ver al mandatario salteño como una persona con aspiraciones desmedidas.
“No tienen nada que ver con el espíritu de Innovación Federal”, aseguraron en Misiones en relación a los diputados con los que se sentó Sáenz. Ese fue uno de los principales motivos del enojo con el gobernador de Salta.
En su apuro por armar un bloque con misioneros, tucumanos, catamarqueños, santiagueños y ex libertarios, ahora Sáenz deberá conformarse, en principio, con sus tres bancas en Diputados y con Flavia Royón en el Senado.
