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miércoles, agosto 19, 2026

Plan Güemes: otra mentira de Sáenz y Bullrich

Un violento robo en “Finca Karina” dejó al descubierto la puesta en escena del plan de seguridad en la frontera con Bolivia.

El “Plan Güemes” fue anunciado con tono épico por el gobernador Gustavo Sáenz, quien hablaba de “defender la frontera” y por Patricia Bullrich que prometía “devolver el orden”. Sin embargo, la realidad golpea con una fuerza que ni los discursos ni las fotos pueden tapar. Lo que ocurrió en Finca Karina -un asalto violento a plena luz del día- es la confirmación de un estado de abandono total en la frontera más caliente de la Argentina.

El operativo conjunto entre Nación y Provincia que tanto promocionaron fue, en los hechos, un enorme simulacro. Hasta construyeron un alambrado de 200 metros para “frenar el narcotráfico y el contrabando. En el lugar, en Aguas Blancas, hubo presencia simbólica de recursos humanos por unos días, y después… la nada. Las fronteras siguen sin control efectivo. Los pasos ilegales continúan activos, el narcotráfico no se detuvo, y la violencia rural va en aumento.

En las últimas horas un video muestra a un grupo de delincuentes que intercepta a un hombre mientras camina. Tras un violento forcejeo, lo reducen hasta dejarlo en el suelo. Luego, le roban sus pertenencias y huyen como si nada. Sin la presencia de agentes, ni de patrulleros ni de nadie. Y, aseguran, el hecho no es aislado.

Es apenas uno entre muchos que no se denuncian por miedo o resignación. En el norte salteño, muchas zonas rurales viven bajo una especie de ley no escrita: el que puede, se defiende solo. La policía, desbordada o ausente, no llega a tiempo. La Gendarmería, saturada. Y el Estado, desaparecido.

Quedó claro que Sáenz buscó con el Plan Güemes un impacto político, una foto con Bullrich que lo acercara al poder central y lo mostrara como una especie de “defensor de la seguridad”. Pero la puesta en escena duró poco. La ministra, con su propia agenda nacional, se fue. El gobernador volvió a Salta. Y el “plan” quedó reducido a un título vacío.

Hoy el plan solo puede definirse como una gran mentira. No trajo seguridad, no garantizó presencia estatal, no controló nada. La frontera sigue siendo tierra de nadie, y los salteños del norte siguen viviendo con miedo. Hoy Patricia Bullrich lo volvió a lanzar, pero ya no le cree nadie.

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