Ante el descontento de los usuarios de Saeta luego de conocerse de que no se pueden prestar las tarjetas, Fernando Yarade y Carlos Moreno, salieron a apaciguar la ira de los pasajeros, consensuando una solución que no resuelve los problemas que ellos mismos plantearon.

Durante esta semana se lo escuchó al “defensor de los consumidores” reclamar por la medida de Saeta de bajar al que no haya pagado con su tarjeta. Si bien al funcionario no se lo vio cuando se decidió la suba del boleto, no está mal que haya decidido por una vez reaccionar.

Morello criticó la falta de comprobantes, la escasez de lugares de carga y la violación al código civil que significa privar de un servicio a alguien que ha pagado por él. Hasta ahí estamos todos de acuerdo. El tema es que la solución consensuada mezcla medidas transitorias con otras demandas populares, pero el problema del comprobante en papel, lo más importante, lo dejaron convenientemente de lado.

Los funcionarios anunciaron que se darán tarjetas gratuitas en caso de cargar $100, con la posibilidad registrarla a nombre del usuario y con saldo negativo de 40 pesos. El modo en que esto se implementará no quedó claro, pero lo que más asombro genera es ver a un sonriente Morello afirmando que, ahora sí, los usuarios tendrán seguro contra siniestros ¿Antes no lo tenían? La respuesta es clara: no tenían y ahora tampoco.

Ocurre que Saeta puede comprobar si un pasajero estuvo en el colectivo pero éste no tiene la misma posibilidad. Los sistemas digitales son falibles y en caso de que el usuario haya tenido un accidente grave, no tiene un respaldo seguro para probar que estuvo en el colectivo. Ese dato sólo está en poder de la empresa responsable. Una locura.

La nueva maquinita de cobro no consume papel, es más barata para Siemens pero no para los salteños que seguimos pagando el mismo contrato -actualizado automáticamente pro inflación- que antes garantizaba máquinas con tikets. Morello festeja el logro de “conseguir” lo que siempre tendría que haber estado garantizado para el usuario, mientras que la gran empresa vuelve a salir ilesa. Es la misma que se quedó con las terminales de carga (que nunca andan) y colocó los innecesarios LEds en los colectivos sin pasar por licitación pública.

Los usuarios necesitan comprobante en papel y no nuevos maquillajes para las estafas de Saeta y Siemens.

Por Alejandro Bustos 

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