Retirados de la Policía y del Servicio Penitenciario salieron a reclamar salarios dignos. Aseguran que después de 30 o 35 años de servicio apenas llegan al millón de pesos. Aseguran que los efectivos activos están “amenazados” para que no se sumen al reclamo.
En Salta, quienes pasaron décadas en uniforme hoy tienen que salir a la calle para pedir algo bastante básico: que su jubilación alcance para vivir. Este miércoles, policías retirados y ex agentes del Servicio Penitenciario provincial se concentraron frente a la Legislatura provincial para reclamar mejoras salariales y denunciar “sueldos de hambre”.
Durante una entrevista en FM Infinito, uno de los retirados explicó con crudeza el cuadro que atraviesan: “Un policía está ganando setecientos, ochocientos mil pesos. Es un sueldo de hambre, no es un sueldo digno para la Policía de la provincia ni para el personal de guardia cárcel jubilado”.
El reclamo no es nuevo: los manifestantes aseguran que llevan tiempo pidiendo una mesa de diálogo que nunca llega. “No hay ninguna respuesta del gobierno. Lamentablemente no nos dan mesa de diálogo”, lamentó uno de los retirados, mientras representantes del sector mantenían una reunión en busca de alguna respuesta oficial.
La situación se vuelve más dura cuando se escuchan las historias de los ex uniformados: Una mujer retirada contó al aire que hoy sostiene económicamente a su familia con su jubilación. “Soy abuela, tengo un nieto a cargo. Mi hija hace seis meses se quedó sin trabajo y yo tengo que ayudarla. Ya estamos cansadas”, dijo.
Otro retirado detalló los números que explican el enojo. “Yo soy principal y apenas estoy llegando al millón de pesos de bolsillo”, explicó. Pero recordó que para alcanzar ese ingreso se necesitan décadas de servicio: “Son 35 años de carrera. Y un agente que recién inicia está cobrando alrededor de setecientos veinticinco mil pesos”.
Según comentaron algunos de los retirados, los policías en actividad no se suman a las protestas por miedo a represalias. “Están muy amenazados. Les dicen que pueden ser trasladados o dados de baja”, sostuvo una ex integrante de la fuerza.
Mientras en otras provincias los conflictos salariales policiales lograron destrabarse tras protestas más amplias, en Salta el reclamo parece quedar encapsulado entre jubilados que, después de décadas de servicio, ahora tienen que marchar para que alguien en el gobierno tome la decisión de reparar el salario que, a esta altura, está lejos de llegar al fin de cada mes.
