Desde La Libertad Avanza ya no disimulan y la cuentan entre los votos propios. La candidatura fue otra estafa electoral del saencismo.
Los libertarios ya no hablan en potencial. En las últimas horas, el vicepresidente segundo del Concejo Deliberante de Salta, Rodrigo Quinteros y concejal de La Libertad Avanza, aseguró sin rodeos que Flavia Royón está al servicio de los libertarios. Lo hizo en redes sociales, con una chicana que, lejos de incomodar, terminó funcionando como una confesión política a cielo abierto.
“Una senadora salteña que cohesionará con las votaciones de Emilia Orozco. Por fin están entendiendo por dónde es el camino”, escribió Quinteros, acompañado de una imagen más que elocuente: Royón posando junto a Juan Carlos Romero. El mensaje fue directo y sin maquillaje. Para los libertarios, la senadora es parte del romerismo y ya puso su ficha en el tablero nacional y no hay marcha atrás.
Más allá del tono sobrador del dirigente libertario, el señalamiento no hace más que poner en palabras lo que Royón viene demostrando con hechos. La senadora ya mostró los dientes: lanzó su campaña nada menos que en la Universidad Nacional de Salta, pero a la hora de votar, lo hizo en contra de su financiamiento. Un gesto difícil de explicar si no es desde el oportunismo más crudo.
El alineamiento con el gobierno de Javier Milei tampoco admite dobles lecturas. Royón ya manifestó su respaldo a la reforma laboral impulsada por el oficialismo nacional y acompañará la polémica ley de glaciares, una de las banderas de la entrega libertario. El libreto es claro y la obediencia, total.
De esta manera, la figura de Royón confirma que aquella candidatura vendida como “renovación” no fue más que otra estafa electoral del saencismo, diseñada para garantizar votos dóciles en el Senado.

