Saénz busca todo tipo de apoyos y el «macrismo» salteño es fundamental. Por eso, organizó una cena que contó con la presencia principal de Bettina Romero y otras figuras de Cambiemos a nivel local. Un alfil de Urtubey también estuvo presente.
El intendente y precandidato a gobernador Gustavo Sáenz encabezó un locro con un grupo de figuras políticas.
«Anoche nos reunimos con legisladores nacionales y provinciales, intendentes y presidentes de partidos políticos. Coincidimos en trabajar más unidos que nunca e invitar a todos a participar de este Frente amplio y plural, sin egoísmos, rencores y mezquindades!», escribió por medio de su cuenta de Twitter, el intendente de la Ciudad de Salta.
Algunos de los participantes de la cena fueron Martín Grande, Martín de los Ríos, Bettina Romero, Yolanda Vega, Ignacio Jarsun, Matías Posadas y hasta Baltasar Lara Gros.
La presencia del hijo del intendente de Oran, quien es un ardiente defensor de la gestión U llamó la atención; aunque en el marco del dialogo planteado en la provincia, todo es posible y más aun teniendo en cuenta que si «Gustavo» aspira a ser gobernador debe tener certezas: sobre todo en el interior y en poder mantener una relación cercana con la Seabord Corporatión, empresa clave de la producción azucarera en Salta, y con la cual, los Lara Gros son viejos socios.
De todos modos el joven de la localidad norteña es solo el apoyo de un departamento, en relación al peso de la presencia de Bettina Romero, quien tiene a su favor una intachable imagen y una experiencia de familia.
El propio intendente le confirmó al periodista Alexis Miranda que estuvo reunido con el secretario general del PRO, Francisco Quintana. “Hablamos un poco del armado electoral y de la situación provincial”, soltó Saenz.
Según Gustavo Acuña, responsable de la consultora ICQ, en la reunión que mantuvo el jefe comunal capitalino con el armador de Macri, Francisco Quintana, éste le aseguró que: “La causa municipal se paraba si es que jugaba con Macri y en una interna con (Alfredo) Olmedo”.
Si la fotografía no miente, Gustavo no está solo.
Por Alejandro Bustos
