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miércoles, agosto 19, 2026

Sáenz, el gendarme de cartón: más xenofobia y ninguna solución

Tras vender humo con el cobro de la salud a extranjeros, sin mejoras visibles en hospitales, el gobernador insiste con un nuevo paso en su cruzada xenófoba: cortar beneficios sociales a quienes no residan en Argentina. El show excede sus competencias, pero no su oportunismo.

El gobernador Gustavo Sáenz parece haber encontrado en el discurso xenófobo una mina política para explotar. Primero fue el “orgullo” de cobrar la atención médica a extranjeros, una medida que, en los papeles, prometía recursos frescos para el sistema de salud, pero que en la realidad no se tradujo en mejoras concretas en hospitales y centros de salud. Las salas siguen igual de colapsadas, con falta de insumos y personal exhausto.

Lejos de reconocer que aquella jugada fue más marketing que gestión, ahora va por más: insiste con su propuesta de cortar beneficios sociales a quienes no residan en Argentina. Una decisión que, además de rozar el límite de la discriminación institucional, está fuera de su competencia. La seguridad social y sus criterios son responsabilidad de la Nación, no de un gobernador con aspiraciones de “comisario fronterizo”.

El relato oficial se vende como una defensa de los recursos provinciales. Pero en muchos hospitales todavía no hay ambulancias. Lo sucedido en General Güemes, cuando los profesionales de la salud tuvieron que trasladar a un paciente “a pie”, es sólo un ejemplo de ello. Ni hablar de las poblaciones del norte provincial, fundamentalmente en el Chaco salteño.

Sáenz intenta instalarse como “el guardián de la frontera” frente a presuntos abusos de extranjeros, pero no es más que un personaje en una obra de teatro con fines electorales. El guion, qua aparece ya como trillado, es simple: la escenografía es el patriotismo mal entendido y el público es ese sector que aplaude cualquier gesto que huela a “mano dura”.

En el fondo, es el viejo y ya gastado discurso: generar un enemigo externo para no hablar de los problemas internos. Mientras tanto, la frontera sigue caliente por otro temas, como el narcotráfico, la violencia, y en los hospitales la única diferencia entre antes y después de su medida es que ahora se imprime una factura. El resto, puro humo.

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