Entre promesas recicladas y show de campaña, el gobernador volvió a demostrar que lo suyo es la puesta en escena, no la gestión.
En General Güemes, Gustavo Sáenz se presentó con sus candidatos como si fuera un animador de fiestas patronales: hubo canto, baile, sonrisas impostadas y fotos para la campaña. Lo único que faltó fueron soluciones reales a los problemas de la gente.
La parada electoral fue un festival de marketing político, un show de mates y discursos vacíos. Sáenz, que ya lleva años en el poder, no mostró proyectos nuevos ni respuestas a la creciente crisis social y económica de la zona. Solo llevó a mostrar sus candidatos y pedir el voto en la plaza principal.
Mientras tanto, los vecinos de Güemes siguen esperando infraestructura básica, empleo genuino y políticas que dejen de ser promesas. Pero el gobernador prefirió ensayar su número de campaña, rodeado de candidatos obedientes que aplaudieron cada gesto.
El contraste es cada vez más evidente: de un lado, la realidad de la gente que lidia con la falta de servicios y pobreza; del otro, un gobernador que se divierte montando shows de cartón, convencido de que con circo alcanza para tapar la ausencia de pan.
Porque si algo quedó claro en Güemes, es que el gobernador Gustavo Sáenz gobierna como canta: desafinando.
