Esto marca la importancia que la gestión provincial le da a la problemática de las mujeres y diversidades.
La ex anti saencista, ahora saencista, Julieta Valencia Donat asumió como titular de la ahora degrada a subsecretaría de las Mujeres, Géneros y Diversidad y rompió con la acefalía había en el área desde junio pasado, cuando renunció Itatí Carrique al cargo. Desde entonces, Gustavo Sáenz había mantenido a esa dependencia sin timón, dejando en claro que la problemática de las mujeres y las diversidades no son una prioridad para este Gobierno.
Desde ese punto se entiende el perfil de quien asumió la conducción de la subsecretaría, ya que ninguna mujer con perspectiva de género asumiría en un área que fue degradada y que achica todavía más sus competencias.
Valencia Donat es una dirigenta con otra impronta, y a la que no se le conocen manifestaciones públicas en torno a los temas que ahora debe resolver.
Durante esta alarmante acefalía, en Salta ocurrieron varios femicidios y cientos de denuncias de violencia machista. Mientras tanto, el área que debería diseñar políticas públicas de prevención y protección permaneció vacía.
Con esto, Sáenz no solo mostró indiferencia, sino también un desinterés político que es imposible disimular. Mientras se suceden actos, inauguraciones y campañas, la Secretaría que debería ser un faro frente a la violencia atravesó una parálisis peligrosa.
En Salta, la violencia de género se sigue cobrando vidas. Pero la respuesta estatal, en lugar de fortalecerse, se diluye en la inacción. Porque, en el último día hábil del año, el gobierno saencista recién se ocupó de cubrir el puesto en una de las áreas más sensibles.
