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viernes, octubre 2, 2026

Sáenz y su ajuste selectivo: menos Estado para el relato, más cargos para los propios

Mientras el discurso oficial promete motosierra, en la práctica el saencismo sigue engordando la planta política con cargos a medida, funciones superpuestas y nombres sin antecedentes.

Hablan de achicar el Estado, de reducir secretarías, de eliminar cargos “innecesarios” y de hacer más eficiente la gestión. El libreto es conocido y se repite cada vez que hay que justificar recortes. Pero en el saencismo, como ya es costumbre, una cosa es el discurso y otra muy distinta la realidad: mientras prometen “achicar el Estado” porque “la gente” así lo reclama, siguen creando cargos para que nadie del riñón quede afuera.

El caso de Paula Benavides es paradigmático. Se desempeñaba como secretaria de Gobierno y, lejos de ser desplazada en nombre del “ajuste”, fue reciclada como vocera, un cargo creado exclusivamente para garantizarle continuidad laboral. ¿Resultados? Ninguno. Hasta ahora n0o dio una sola conferencia de prensa, no fijó posición oficial en temas sensibles y no se le conoce aporte concreto alguno. Un cargo nuevo, un sueldo más y silencio absoluto.

Pero el festival de designaciones no termina ahí. Alba Quintar, exlibertaria que pedía a los gritos un lugar en la estructura provincial, también tuvo su premio. El saencismo le cumplió el deseo y hoy es la flamante “coordinadora interministerial de prevención y abordaje de consumos problemáticos”. Un nombre tan extenso como innecesario para una función que ya existe dentro del Estado provincial.

En Salta ya funciona una Secretaría de Salud Mental que, justamente, tiene entre sus responsabilidades el abordaje de los consumos problemáticos. Crear un nuevo cargo político para superponer funciones no solo es redundante: es una falta de respeto en un área extremadamente sensible, que debería ser tratada con seriedad, planificación y profesionales capacitados. De Quintar, en cambio, no se conoce ninguna formación ni trayectoria que justifique semejante responsabilidad.

Con todo esto queda en claro que en el saencismo el Estado se “achica” solo para los de afuera, mientras puertas adentro se ensancha para acomodar propios, aliados y conversos de ocasión. Porque en el saencismo y amigos, pase lo que pase, no se queda sin laburo nadie.

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