Las respuestas del intendente de Rosario de la Frontera luego de ser imputado tras la denuncia de un integrante de la Auditoría, dan cuenta del inicio de una contienda clásica ante la llegada de otro año electoral.
El Frente de Todos, o al menos una fracción del mismo, busca reagrupar un espacio opositor en la Provincia ante un oficialismo que procede con la torpeza propia de las mayorías y se apoya de sobremanera en la figura de su referente electoral, el gobernador Sáenz.
Más allá de los procedimientos administrativos (Auditoría) o judiciales (imputación), es claro que de fondo lo que hay un esfuerzo por estructurar o consolidar un terreno ganado. Los riesgos se presentan de ambos bandos, desde el oficialismo provincial no es menor el hecho de que su talismán electoral no será candidato, desde el pretendido espacio opositor, no es menor que el kirchnerismo históricamente pactó con el Grand Bourg.
En las elecciones de 2005, un pacto entre Olivos y Finca Las Costas ubicó a Susana Canela en la lista de diputados nacionales del romerismo, con Urtubey la historia no cambió y eso bien lo saben los dirigentes del PV, en la actualidad, el saencismo al frente del PJ, sumó a un funcionario de ministerio del Interior (Emiliano Estrada) y a otro de Anses (Marcos Vera), ambos de La Cámpora, en la CAP del PJ Salta que está a cargo de Pablo Outes.
En este contexto se inscribe lo manifestado por Gustavo Solís cuando habla de se ha orquestado una persecución política en su contra desde el Poder Político provincial.
Solís se muestra seguro, dice que la apertura de la investigación será útil para poner fin a esa “persecución política” y aprovecha el envión para dejar sentada su condición de intendente disidente, que milita en un espacio opositor (el Frente de Todos). En sus declaraciones también se encargó de recordar que el auditor que lo denunció (Mariano San Millán), entró por la ventana a la AGP, ya que no tenía un título profesional habilitante para ejercer el cargo.
Jugada peligrosa
El viernes 20 de noviembre Gustavo Solís fue el anfitrión de una reunión de legisladores y dirigentes el Frente de Todos de Salta. A la reunión asistió otro intendente con quien ya compartió horas de vuelo a Buenos Aires durante 2020, el chicoanense Esteban Ivetich. Con ellos, Gonzalo Quilodrán, José Vilariño, el senador local Javier Mónico y diputados provinciales.
La foto buscó comunicar un reagrupamiento pero también, como en cualquier reunión peronista, el epígrafe obligado se escribía con signos de preguntas ¿quién es el jefe del reagrupamiento opositor?
Luego de haber perdido la intendencia de Tartagal tras doce años al frente de la misma, el kirchnerismo encontró en Rosario de la Frontera un bastión en el que apoyarse. En definitiva Rosario también es una de las ciudades más importantes del interior (y menos conflictiva que Tartagal), con ello, entiende Solís, le alcanza para perfilarse y para ello viene tejiendo relaciones políticas con la dirigencia provincial y con los funcionarios nacionales.

En otro presente se encuentra Sergio Oso Leavy, el senador y su indefinición respecto al aborto legal, no hizo más que alentar presiones cada vez más fuertes sobre cómo votar el 29. La reunión y foto con Alberto Fernández no parece haberle aportado a su objetivo de retomar el liderazgo interno.
¿Es el Frente de Todos un espacio que admita una construcción de liderazgo? La experiencia indica que los líderes son bendecidos desde el epicentro, allí se presenta el riesgo de la apuesta de Solís y allí también el entusiasmo por un importante galardón en caso de que la jugada culmine de acuerdo a sus planes. (PRA)
