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miércoles, septiembre 23, 2026

Una cosa de locos | El presupuesto para salud mental en Salta es el 4% de lo que debería ser según la ley

Tras un incremento en las enfermedades mentales durante la pandemia, el dinero destinado no alcanza y desde la justicia instan al gobierno provincial a destinar lo que se debe en el presupuesto 2023. La situación de las instituciones públicas encargadas de atender estos casos es crítica en toda la provincia.

En las jornadas pasadas -y en ocasión de conmemorarse el día de la salud mental- en distintos medios locales se publicaron notas referidas al estado de las instituciones públicas encargadas de la salud mental en Salta. Lo que se observa en todas ellas es que la situación es crítica y los mismo trabajadores del sector lo vienen advirtiendo hace un tiempo.

El único servicio destinado a la salud mental de la provincia es el Hospital Miguel Ragone, que hoy se encuentra desbordado ante la alta demanda. De acuerdo a lo expresado por el gerente, Fernando Acuña, llegan entre 3000 y 3500 consultas mensuales. La pandemia ha incrementado las consultas. Sin embargo, lo que más tiene incidencia en quienes asisten al Ragone son las adicciones y la depresión.

En julio pasado la jueza de Familia 2 de Orán, Ana María Carriquiry, ordenó al Ejecutivo provincial que en el presupuesto del año 2023 disponga el 10% de lo destinado a salud pública para la salud mental, tal como dispone la Ley N° 26.657. Según dijo en su fallo, el porcentaje venía siendo dramáticamente más bajo, del 0,4%.

La sentencia se dictó después de que los asesores de Incapaces 1 y 2, Gladys Reynoso y Cristian Babicz, respectivamente, presentaran un amparo colectivo contra la Provincia por la deficiente atención en salud mental en el departamento Orán. Babicz contó que la presentación judicial fue motivada por la deficiencia que ven, a lo largo de los años y los gobiernos, en la respuesta del sistema de salud para las personas que consultan por salud mental, que se reparte entre el Hospital San Vicente de Paul y el centro para las adicciones Tinku.

Lo que sucede en la capital provincial no es muy distinto. Los mismos trabajadores del Hospital Ragone se lamentaron en una carta enviada a la prensa en días pasados: falta de agua, paredes humedecidas, techos rotos, instalaciones eléctricas precarias e insumos insuficientes, además del abandono (en algunos casos total) de los pacientes.

Si bien desde la provincia anunciaron obras de refacciones en el edificio del Ragone que iniciarán en los próximos días, estas serán solo de estructura y electricidad.

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